para aprender?
Cuando crees que tienes el cupo lleno, sucede algo o escuchas a alguien o lees un texto revelador. Toda la estructura que creías tan bien cimentada tiembla y se caen algunos mitos, algunas rotundidades excesivamente redondas y perfectas. No das por bueno o válido algunas certidumbres en las que te apoyabas pensando que eran de hierro forjado. Y eran de chicle.... Es posible que durante un tiempo cruces varios semáforos sin saber si están en rojo, verde o ámbar... Vas a ciegas, a tientas. Supongo que es el precio que hay que pagar para barrer los cascotes que se han derrumbado y los cristales de muchas ventanas por los que no se filtraba la luz.
Desaprender duele. Se parece a la poda. Produce el vértigo de no disponer de ramas largas para asirse. Desaparece la frondosidad y el cobijo que te proporcionaban las hojas. Pero desaprender te despoja de falsos ropajes y te invita a ver de nuevo y con nuevos ojos... si quieres o si te atreves a asomarte sin el prejuicio de que quizá vas a perder el equilibrio. ¡Ese miedo a las alturas...!
A veces hay que volver a la edad en la que se forja la personalidad y averiguar qué es tuyo y qué es prestado. Y calibrar si lo prestado embadurna de tal modo que te complica la existencia. Empleo el verbo complicar deliberadamente, enfrentándolo con un familiar que comparte la misma raíz y que precisa el reflexivo: implicarse.
Desaprender para aprender. Nada que ver con la duda que lleva al escepticismo o el tsunami interior que arrastra los cimientos hasta abocarte a un nihilismo.
Desaprender "tics" asumidos que se adelantan para formular juicios sin disponer de todos los elementos... y aprender que solo Dios conoce el fondo y la intención del corazón humano.
Desaprender confusiones entre envoltorio y contenido para aprender a dar el justo valor a la persona, sin discriminación de ideologías, formas de expresión, y rutas para llegar a Dios.
Desaprender fronteras que dividen para aprender a aunar sin perder la propia identidad.
Desaprender corsés y posturas políticamente correctas que aíslan para aprender de nuevo la transparencia y la sencillez que te acerca a lo más precioso y perfecto de la creación: el hombre.
Y porque he tenido que desaprender... me importa mucho lo que aprenden mis ciudadanos y cómo lo aprenden. Y si es cuestión de prestar, me quedo con este estribillo: "Ama y haz lo que quieras"(San Agustín)

