Otro corresponsal. Mi hermanillo desde Torreciudad...
"Todo cuanto ha sido, todo cuanto ha temblado dentro de nosotros está aún como diciéndose de nuevo en nuestra vida y en la vida." (Luis Rosales)
domingo, 26 de diciembre de 2010
Corresponsal... FELICES NAVIDADES
Otro corresponsal. Mi hermanillo desde Torreciudad...
viernes, 5 de noviembre de 2010
Un inciso. Bienvenido, Santo Padre.
A partir de este momento, comentarios de toda índole acaparan los medios. Para muchos es el Papa, para otros el que lidera el ala conservadora del Colegio Cardenalicio, también el más docto... o el más intransigente. ¿Será capaz de afrontar los retos a los que se enfrenta el mundo en el tercer milenio?
Mi pequeña aportación... pequeña y más propia de un rumiante. Supongo que recordáis su primera Encíclica: Deus caritas est (Dios es amor). Para mí fue una "bomba". "El asunto va al revés, Sunsi", pensé. Dios es Amor. El Papa remarcó que Dios nos amó primero. Mientras escribo estoy escuchando al Santo Padre... "Dios nos abraza"... Este es el mensaje que se me ha quedado grabado a fuego. Dios me ha amado primero... mucho antes de que existiera, me ha creado así y me quiere así... Luego es Dios el que me da todo para amarle y amar a los demás. Desde entonces me imagino al cristiano como unas manos desnudas y abiertas, muy abiertas para recibir y unos labios sinceros para pedir... Desde entonces he aprendido (gracias a Dios), poco a poco, que no es tanto lo que hacemos por Dios sino lo que dejamos que Dios haga con nosotros. Puede parecer un poco impúdico. Disculpad esta confidencia que ahora deja de serlo. Pero es que yo a este Papa le debo un cambio de 180º en la forma de enfocar la fe. Jamás se lo podré agradecer bastante. Porque después de este cambio el rastro que dejó fue Paz.
Y el Papa está en España: hoy en Santiago como peregrino y mañana en Barcelona para consagrar “La Sagrada Familia”. El líder espiritual de millones de personas de este Planeta visita mi País.
Espero que quien no lo espera lo haga con respeto, con la tolerancia que se pide para según qué. Porque este otro según qué, la llegada de Benedicto XVI, es para muchos el Santo Padre. Mi deseo es que pueda palpar las muestras de cariño de los que sí lo esperamos.
domingo, 3 de octubre de 2010
El refranero en la cocktelera
jueves, 9 de septiembre de 2010
Deseos y esperanza
jueves, 15 de julio de 2010
Desde la forzada inmovilidad
jueves, 8 de julio de 2010
El Ocio Creador
(Espero recuperarme de un problema de colon que me impide caminar por la arena ... De todas formas soy afortunada: puedo ver el mar... e imaginar que puedo sumergirme y pasarme horas combatiendo el calor)
lunes, 12 de abril de 2010
Cuando llegan las notas..
viernes, 25 de diciembre de 2009
CORRESPONSAL DE LA PAZ
Es un niño-grande que aún cree que en Navidad se puede recuperar la ilusión de la infancia. El niño-grande hace días que sueña que es 24 por la noche y colocarán a Jesús en el pesebre. Ha convencido a su hermana pequeña para que el 25 recite un verso después de comer. No lo tiene claro; la moco de la casa suele rajarse en el último momento. Pasó toda la mañana del lunes –el de la lotería, que a ellos nunca les toca – revolviendo en el trastero, buscando panderetas y zambombas. Esta semana se ha puesto pesadísimo porque no encontraba ningún CD de villancicos. Al final ha sido el abuelo el que le ha dado cuatro cuartos para que se comprase uno. Después ha entrado en varias páginas de internet para recopilar las letras. Y ha hecho copias para todos.
Mireia/ Gran hedbana, la Reina de la Conga,
Modestino/ Jurisconsulto con memoria de elefante,
Blanca de Navarra/ y cía, con especial cariño a "Joui"
Eulàlia/ Mi prima del alma,
Rocío/ Princesa de lo mares,
Ramón/ y su selección de libros en el país de Kokamuskes,
Trapecista, mi querido Trapecista,
Lumroc/ que ahí está aunque se prodiga muy poco,
El padre de Toño/ ...y sus diversos pseudónimos,
Alberto/ ...ese loco que quiere cambiar el mundo,
Beatriz/ Aprendiz de todo,
Al Neri/...y su pluma viperina,
Eterno Insatisfecho/ con su eterna rebeldía,
Toñín/... que siempre dice que comentará y nunca lo hace,
Los Jesús ... ¡felicidades dobladas!
Si me dejo a alguien... perdón. Todos estaréis virtualmente junto al Pesebre de la República.
Dios os bendiga...
sábado, 12 de diciembre de 2009
Tiempo de espera.
Falta... nada. Una par de semanas… “¿Cómo hacíamos antes, que ya no me acuerdo?.” Antes... preparábamos la Navidad; nos preparábamos para el Nacimiento. La Navidad es cristiana porque el que nace es Cristo. Si la Navidad no es celebrar, revivir que Jesús vuelve a nacer, no es Navidad. Podrán ser las vacaciones de invierno; podrá ser una oportunidad de demostrar nuestras habilidades culinarias... o el buen gusto en el diseño de los adornos, del árbol; podrán ser también los días más apropiados para comprar ese capricho o el último grito en no sé qué digital. Podrá ser eso; unos días de actividad frenética, para... ¿alguien sabe para qué? Y acabamos con estrés, con malhumor, con desasosiego y con el bolsillo vacío. No, esto no es Navidad.
Estas líneas podrían titularse “Un Rincón para la nostalgia”. Pero la añoranza a secas, la que nos paraliza y nos deja anclados en el pasado, no sirve para nada. Podemos hacer algo. Podemos llenar de contenido todos los símbolos que recorren las calles como cascadas de luces amarillas, rojas, plateadas. Esta semana la Virgen María siente con más intensidad el peso del Niño en su vientre. Seguramente lo acaricia y José está agobiado porque aún no sabe si encontrará un lugar digno para que María pueda dar a luz. Es tiempo de espera. Nosotros nos adelantamos y preparamos el establo lo mejor que sabemos. Buscamos la mula y el buey, la única calefacción de la que dispondrá Jesús. Hemos ido a recoger ramas, piedras, un poco de verde. Nos resistimos a llenar un cubo con arena porque la casa se pone perdida, pero al final cedemos ante la insistencia de los más pequeños. La estrella se desplaza y va dejando una estela blanca en el firmamento. También los pastores están trabajando, como todos los días, en las montañas de corcho o en ese papel rígido que se puede moldear como uno quiera. Las ovejas están esparcidas por la superficie más llana. Siempre se nos caen. En los picos más altos, los que están más alejados de la cueva, pegamos algodón o echamos un poco de harina o los pintamos con tipex. Este año no hace demasiado frío –hace más de dos mil años quizá sí- y pensamos cómo dar más calor al pesebre. Ideamos una fórmula para que la cuna improvisada sea blanda y el Niño no eche en falta un colchón. Cogemos un poco de relleno de una caja que lleva una pegatina donde se advierte: “Muy frágil”.
Unas telas limpias, lavadas con reconciliaciones pendientes, con cansancios que no se notan, con esas palabras hirientes que finalmente no pronunciamos. Unas telas que, después de bregar durante todo el año, tienen algún descosido. Aún da tiempo a apañarlas con un zurcido... de solidaridad, de amor compartido. “Las telas del corazón”. Contemplando en silencio el Belén es fácil descubrir cómo repararlas. Todavía quedan un par de semanas.
Bego... Este villancico es para ti.
lunes, 31 de agosto de 2009
Preprados, listos...¡ya!

En las casas el ambiente se caldea. Empieza el “toma y daca” para que vuelva a salir la mochila de hace tres años, volver a usar la carpeta de hace dos y los lápices del anterior que no se han consumido. Y escarbando en el lote de objetos pendientes de revisión, descubrimos libretas que tienen hojas escritas que se pueden arrancar. Pero están muy vistas y los consumidores “bajitos” montan en cólera. Los rotuladores normales aún pintan; pero ahora se llevan los que huelen a manzana, a plátano, a melón. Y no hay ganas de esperar a los Reyes.
El calendario escolar estrena su cuenta atrás: Preparados, listos... ¡ya! Empieza una carrera de nueve meses que ha exigido un precalentamiento económico disparatado. Y se supone que la finalidad de esta movida tiene que ver ¡con el aprendizaje! No sé hasta qué punto se puede consentir que coexista la tiranía de unas modas que nos abocan a un vergonzoso e inútil despilfarro con la desnudez de los ciudadanos de los Tsunamis del mundo, de los espaldas mojadas, que lo pierden todo y sólo pueden vestirse de recuerdos .
Más. Añado ahora, Don Jesús, que tenía usted toda la razón. Humanamente podemos conformarnos. Pero Dios sí sabe que podemos tirar para arriba, colgados de sus manos. Y de Dios sí podemos fiarnos a ciegas. Gracias por su fidelidad cada vez que Dios le dijo: Jesús...¡más!
Descanse en paz.
lunes, 17 de agosto de 2009
Cadena perpetua

Mi querida amiga... Me cuesta reconocerla. Hoy le he hecho una visita al centro donde intenta sin éxito abandonar la prisión de la droga. El rumbo se le muestra distorsionado por el fantasma de los miedos que emergen por primera vez y jamás se debieron silenciar.
El pensamiento, titubeante, busca un fondo para agarrarse y el ancla se le escurre. Ya no sabe qué es lo que le sobrevive y qué es lo que se le murió. El alma ya no se le sostiene, ebria de tristeza. Tiene los ojos turbios y la mente no puede atrapar las imágenes limpias que le ofrece el único lago transparente que aún le queda en la tierra.
Esa... !porquería! ... le ha amputado los brazos de abrazar y se hiela de soledad. Le ha escondido el cuerpo jugando a un trágico pilla-pilla. Le ha robado las piernas y no puede dejar huellas cuando camina... porque no avanza. Atrás, en una lejanía que ni sabe si fue alguna vez... mil pedazos de existencia. «¿Tú la ves? No busques más. Está perdida». «Me miro y no recuerdo quién fui... no adivino quién soy». «¿Te asombra que ya no me importe seguir siendo?».
La suya es una historia, como tantas, que se emborronó cuando la vida se le mostraba con toda su hermosura y todas sus miserias, a partes iguales. Tuvo lo necesario de lo que se puede pesar. Pero le faltó un «sí, adelante» o un «no, por ahí no». «Mírame a los ojos... ¿hablamos?». Sufrió alguna fractura cuando avanzaba cuesta arriba; tuvo que roturar alguna senda; fracasó alguna vez. ¿Y quién no? Pero el día preciso, a la hora precisa, no había nadie que le abriera una puerta para mostrarle a tiempo el primer error, sin tapujos ni dramatismos; tampoco quien le indicara la rendija de la ventana por donde se cuela el perdón, por donde los fallos pueden salir y entrar sin que te marquen el tíquet con una derrota. Y se empezó a deshilvanar girando sobre sí misma.
Una andadura sin heridas de guerra interior, sin lañas, sin los rasguños que señalan los intentos repetidos de abrirse paso entre las zarzas de la personalidad. Se instaló en un ecosistema cerrado y nauseabundo, pero le contaron que así es el aire puro que se respira más allá de las estrellas. Echó a volar porque no tenía poso. Y reventó al tropezar con un espejo despiadado que le escupió la realidad tal cual es. Entonces era demasiado tarde para volver a nacer.
Me dice: «Ojalá la primera vez hubiera dicho no».
Y le pregunto, con una impotencia infinita, a sabiendas de que ahora da igual la respuesta: «¿Quién fue, dímelo, quién miró a otro lado cuando todavía no estaba todo perdido?».
jueves, 2 de julio de 2009
¿Cuál es tu elefante?

"Dentro de un mes o ya, la mayoría de los españoles nos tomamos las ansiadas y merecidas vacaciones estivales. Hay gente que divide este tiempo de descanso en dos partes: durante la primera quincena se reponen y la segunda la dedican a hacer planes. Bajo la sombra de un árbol o de un parasol, degustando una bebida refrescante, nos montamos una película fantástica...Hay que ver cómo cambian las cosas cuando volvemos a la rutina. Poco a poco nuestros proyectos se van diluyendo y acaban siendo “un sueño de una noche de verano”. El “quid” de la cuestión sería averiguar por qué siempre nos pasa lo mismo y no hay manera de llegar a las siguientes vacaciones con un balance positivo.
Asistí hace poco a una conferencia de Dña.Nuria Chinchilla, profesora del IESE, especialista en gestión del tiempo. Anoté en una hoja dos interrogantes: ¿Cuál es mi elefante?... ¿Quién será ese estúpido ladrón?... Posiblemente no hayamos caído en la cuenta, pero lo cierto es que todos tenemos un elefante que nos comeríamos tan a gusto. El problema es que nuestro estómago no puede abarcar el tamaño de semejante animal. Sólo hay una posibilidad: cortarlo a filetes y engullir uno cada día. De todas formas ¡ojo con los ladrones de bistec-de-elefante! Son muy sutiles...Se filtran silenciosamente en nuestra cocina y son capaces de desvalijar la nevera. O le colocamos un candado o nos quedamos sin tan preciado plato. Elefantes hay muchos, tantos como personas a las que les ilusiona un proyecto...y la mayoría de las veces los tenemos en una jaula, hasta que se nos hacen viejos, porque no sabemos por dónde empezar. Un elefante es una tesis doctoral, un curso de formación, una oposición, o una novela que hemos empezado mil veces. Así, de entrada, asusta. Se nos antoja algo inabarcable. Pero si nos ponemos un plazo y marcamos el tiempo diario que le vamos a dedicar, si nos vamos comiendo cada día una rodaja... llega un momento en el que, por fin, nos ventilamos el elefante entero. No obstante, a pesar de nuestra firme decisión de “hoy empiezo”, se nos van colando esos malditos ladrones que nos sustraen minutos, incluso horas, con las cosas más absurdas: una llamada telefónica que podríamos perfectamente demorar; unos papeles que aparecen en la mesa, que no sirven para nada, y los podríamos tirar...o archivar; ideas peregrinas que se nos ocurren justo en el peor momento y que podríamos anotarlas en lugar de ejecutarlas ¡ya!; esa excusa que nos inventamos para interrumpir una y otra vez nuestra tarea...Definitivamente, al tiempo hay que echarle un pulso: o lo dominamos nosotros o él nos lleva por donde quiere. ¿Alguna receta para ganar?Una buena agenda, pensar cuándo comeremos el filete de elefante y dónde colocaremos lo más importante. Y anotar. Y tener claro que, casi siempre, lo muy urgente pero poco relevante puede esperar."
...
Y , por supuesto, cada uno su prioridad... Cada loco con su tema... Que cada uno es como es y cada quién es cada cuál.
Hoy, dedicado a A.P.
miércoles, 10 de junio de 2009
"Mina. Háblame de tu Islam."

Muchas veces, desde el 11 de marzo, me he preguntado qué será de aquellos amigos musulmanes, hospitalarios donde los haya, que nos invitaron a su boda sin importarles nuestra creencias; que pintaron las manos de mis hijas con henna, como si formaran parte de su extensa familia; que no me pidieron que me descalzara cuando entré en aquella estancia inmensa y alfombrada donde se realizaban los preparativos para el gran día; que nos ofrecieron ese té tan especial, azucarado y adornado con menta, servido con la máxima delicadeza, acompañado con unas pastas exquisitas; los que nos dieron a probar harera – una sopa de pollo espesa, consistente, que los mantiene en pie el mes del Ramadán-; que mandaron un obsequio –a pesar de la distancia- el día que nuestra hija pequeña celebraba su Primera Comunión...
-Mina, ¿ qué está pasando?. Por favor, háblame de “tu” Islam.
-¿ “Mi” Islam?-responde... sorprendida.
-Sí, “tu” Islam... que no mata, que llama a la oración, al ayuno , a la limosna; el Islam que tú me contaste hace tiempo y que ahora no me encaja.
Tenemos una conversación, larga, con muchos intervalos de silencio. Elocuentes silencios. La entrañable Mina ... triste, preocupada; pesimista. Y hablamos, no de “su” Islam ... sino de Muhammad y de sus libros sagrados, el Qur’ an y el Sunnah –que recoge la práctica y el ejemplo de su Profeta -. Ella, haciendo un esfuerzo para que la entienda; yo, escuchando con voluntad de comprender.
Me cuenta... “Islam significa sumisión y se deriva de una palabra árabe cuyo sentido originario es ¡paz!”. “¿Y entonces...?” “Espera... los musulmanes creemos en Dios, Uno, Único e Incomparable; en los Profetas a través de quienes llegaron sus revelaciones a la humanidad; en el día del juicio final y en la responsabilidad individual por las acciones de cada uno; en la autoridad absoluta de Dios sobre el destino humano y en la vida después de la muerte”.
“¿Y los cinco pilares del Islam?.” “Los cinco pilares vienen a ser como la forma de vida de los musulmanes. El primero es la fe, todo en lo que creemos , lo que te he contado al principio. La oración –salat- es el segundo pilar. Nos obliga a rezar cinco veces al día, al amanecer, al mediodía, por la tarde, a la puesta de sol y por la noche; son como cinco parones que determinan el ritmo de todo el día...”.
“¿Y por qué rezáis así?”...Y hago esos movimientos que tanto llaman la atención. “Todo tiene su significado. Cuando decimos `¡Allah es el más grande!´ elevamos las manos a la altura de las sienes para testimoniar el poder absoluto del Dios del Universo, luego inclinamos la espalda como señal de reverencia y nos postramos con la frente tocando el suelo en actitud de súplica. Después nos enderezamos y permanecemos sentados sobre los talones, con las rodillas en el suelo y la cabeza inclinada para manifestar nuestro fervor; también realizamos un movimiento de cabeza, a derecha e izquierda, para saludar a los dos Ángeles”... “¿Has dicho ángeles?”... Mina suelta una carcajada al ver mi cara de sorpresa. “Sí, niña. Los musulmanes creemos en los ángeles.” ... “Y a todo esto, si estás en la oficina o tomando un café... ¿cómo haces?”. “Pues igual. Ojalá tuviéramos una mezquita al lado. Pero si no, cualquier sitio vale”.
No...si valer, vale. El problema es lo extravagante que resulta. Y se lo digo; y dice que ya lo sabe. “El Islam parece exótico, extraño...pero el problema es del mundo moderno, que desliga completamente las creencias de la vida ordinaria.”
Además de la fe y la oración, me explica la importancia del Zakat, la limosna, “nuestras posesiones se purifican dando una parte de ellas a los necesitados”. “¿Tenéis una cantidad estipulada?” “Sí, un porcentaje de nuestras ganancias; en concreto el dos y medio por ciento del capital anual de cada uno”.
El Ramadán es, quizá, lo más conocido. Por eso le pregunto cómo es de estricto el ayuno. “Los enfermos, los ancianos, los que están de viaje y las mujeres embarazadas o que amamantan a sus hijos pueden quebrantar el ayuno; pero deben recuperarlo en un número igual de días. Si no pueden realizarlo por causas físicas deben alimentar a una persona necesitada por cada día que no han cumplido el ayuno”. Uno se queda pensando...Desde el alba hasta la puesta de sol, sin comer ni beber, todo un mes. Durísimo. ¿Y con qué fin? Mina me da una explicación que, por lo menos, hace pensar. “El que ayuna, al abstenerse de las comodidades a las que está habituado, logra una mayor compasión hacia los que pasan hambre; también ayuda a profundizar en la vida espiritual”.
“El quinto pilar es la peregrinación que todo musulmán debe realizar, al menos una vez en la vida y si se tienen medios para el viaje”.
Todo lo que me explica no tiene nada que ver con las bombas humanas, ni con el odio, ni con las masacres que están causando tantas muertes, tanto dolor; de momento lo que advierto son bastantes preceptos y obligaciones. Por ello, Mina puntualiza. “No te vayas a quedar sólo con eso. En el Islam, la intención es necesaria para la validez de todos los actos obligatorios.”...
Tenía que salir, eso sí que era obligatorio y ella lo sabe. “Mina, no te ofendas...” Por el tono intuye que le voy a preguntar sobre la jihàd. Me explica que jihàd significa lucha y que la más importante es la interior, la que cada uno mantiene consigo mismo para lograr la paz de espíritu. En cuanto a la guerra, el Islam permite luchar en defensa propia y en defensa de la religión, aunque matiza “El Qu´ran dice : `Combatid por Dios contra quienes combatan contra vosotros, pero no os extralimitéis. Dios no ama a los transgresores ´ `Si buscan la paz, búscala tú también. Y confía en Dios, porque Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe’ “.
Noto que es un tema del que le cuesta hablar. Porque ama su religión... como yo amo la mía. Miles y miles de musulmanes repartidos por todo el mundo están sufriendo; es un sufrimiento que no se ve, que no se oye. No sabemos de su angustia porque su angustia no hace ruido. Pasan desapercibidos porque son buena gente y la buena gente no es noticia.
Mina me da las gracias por interesarme por ella y los suyos. “¡ Por Dios!; ¡es lo mínimo! ...Y te lo debía”.
jueves, 14 de mayo de 2009
A propósito de la píldora del día después
















