El sol quema... Bajo las persianas. Me alimentaré con viandas frescas. Nurtiré lo que anda algo desfallecido. Y pensaré en todos los que algún día o con mucha frecuencia habéis pasado por esta república.
De cuando en cuando va bien bajar las persianas y quedarse un poco en penunbra.
Hoy, cuatro letras. "La canción más hermosa del mundo"... Para Pepa. Perdón, Capitán, el mejor conversador después de una buena cena... para ti también... y para Luis y su aliño... y para Carmina , la chica Loreal con más argumentos.
Muchas gracias. Un relax compartir con gente de bien mesa y mantel.
En español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente;el de cantar, es cantante; el de existir, existente.
¿Cuál es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es "el ente" ¿Y qué significa "ente"? Quiere decir "que tiene entidad". Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final "-nte’". Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta; con independencia del sexo que pueda tener esa persona. Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.
Muchos políticos -y otros tantos periodistas- no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino porque desconocen la gramática de la lengua española.
Pasemos este mensaje a diestro y siniestro con la esperanza de que el mismo llegue finalmente a todos (hay un insulto que omito... no me gusta la descalificación).
El que mandó éste, frustró a un grupo de personos que se había juntado en defensa del género. Ya lo habían firmado: seis dentistos, dos poetos, cinco sindicalistos, un pediatro, tres pianistos, un turisto, un taxisto, dos artistos, diez periodistos, un violinisto, un telefonisto, un fisioerapeuto, seis trompetistos, dos escayolistos, dos maquinistos, un electricisto, un oculisto, dos internautos, el policío del esquino y, el último, un machisto.
"...para discutir son necesarias dos personas que aduzcan razones; pero cuando una aduce razones y la otra opone irracionalidad, consignas doctrinarias y aspavientos emotivos, la discusión se hace imposible y al sabio sólo le resta resignarse a que sus palabras sean tergiversadas, acalladas, anatemizadas ..."
"...la dificultad insalvable que constituye tratar de afirmar la verdad profunda de las cosas, en una época que ha renunciado a la posibilidad del conocimiento, enfangada en un lodazal en el que sólo triunfan el embrollo y la desintegración de la razón..." (J.M. de Prada)
Me la juego... ya lo sé. ¿Elitismo itelectual? No lo creo. No, estoy segura de que no. Acudo a los mínimos necesarios para que exista comunicación.
¿Emisor/Receptor?... sencillo.
¿Mensaje?... en principio sí.
¿Canal?... siempre que no haya exceso de "ruido" o perturbaciones que lo acallen. ¿Código?... ¡El código!. ¿Sí, por supuesto?. No lo demos por supuesto. A pesar de que se supone que hablamos el mismo idioma... A los chavalines de Primaria les cuela. A nosotros, adultos, con experiencias de desencuentros verbales... no.
Se dice que el Código es el idioma. Pero no sólo es eso. Es el conocimiento del idioma... un idioma rico en vocablos que nos remiten a conceptos. ¿Dónde está el idioma? Es sencillo. Como les decimos a los críos cuando preguntan "¿Eso qué significa?" y contestamos: "Busca en el diccionario". Se rebelan..."dímelo tú". Y tú..."Mejor te vas al diccionario y aprendes a buscar". Recuerdo el consejo del Profesor Marsá... lo amabas o lo odiabas... eso también lo recuerdo. "Señores, dediquen cada día cinco minutos a leer el Diccionario... de la A a la Z. Descubrirán cuán rico es nuestro idioma y podrán hablar". Sí... la verdad es que nos trataba ya en 4º de carrera como si fuéramos analfabetos. Quizá lo éramos, lo somos.
Estamos condenados a no entendernos, salvo honrosas excepciones. La condena es fruto de unos hechos empíricos... desconocemos mucho y hablamos peor. No tenemos suficientes palabras y, por tanto, base de argumentación para esos "partidos de tenis", esos debates en los que se puede concluir con alguna idea ...
La excesiva especialización de nuestro sistema académico ha arrinconado las Humanidades... ha enterrado el gusto de saber por saber... Y también me recuerda a esos alumnos que preguntan "Señu...¿esto pa qué sirve?" Y no te queda otra que contestar... "Servir, lo que tú entiendes por servir... para nada, chaval". Ahora bien, no los busques para compartir una velada larga después de una cena , donde la conversación, el intercambio de posiciones te hace mantener despierto.
Muy acertadas las afirmaciones de Juan Manuel de Prada.
Un guiño ... Pimpinella y sus eternas discusiones.
"Dentro de un mes o ya, la mayoría de los españoles nos tomamos las ansiadas y merecidas vacaciones estivales. Hay gente que divide este tiempo de descanso en dos partes: durante la primera quincena se reponen y la segunda la dedican a hacer planes. Bajo la sombra de un árbol o de un parasol, degustando una bebida refrescante, nos montamos una película fantástica...Hay que ver cómo cambian las cosas cuando volvemos a la rutina. Poco a poco nuestros proyectos se van diluyendo y acaban siendo “un sueño de una noche de verano”. El “quid” de la cuestión sería averiguar por qué siempre nos pasa lo mismo y no hay manera de llegar a las siguientes vacaciones con un balance positivo.
Asistí hace poco a una conferencia de Dña.Nuria Chinchilla, profesora del IESE, especialista en gestión del tiempo. Anoté en una hoja dos interrogantes: ¿Cuál es mi elefante?... ¿Quién será ese estúpido ladrón?... Posiblemente no hayamos caído en la cuenta, pero lo cierto es que todos tenemos un elefante que nos comeríamos tan a gusto. El problema es que nuestro estómago no puede abarcar el tamaño de semejante animal. Sólo hay una posibilidad: cortarlo a filetes y engullir uno cada día. De todas formas ¡ojo con los ladrones de bistec-de-elefante! Son muy sutiles...Se filtran silenciosamente en nuestra cocina y son capaces de desvalijar la nevera. O le colocamos un candado o nos quedamos sin tan preciado plato. Elefantes hay muchos, tantos como personas a las que les ilusiona un proyecto...y la mayoría de las veces los tenemos en una jaula, hasta que se nos hacen viejos, porque no sabemos por dónde empezar. Un elefante es una tesis doctoral, un curso de formación, una oposición, o una novela que hemos empezado mil veces. Así, de entrada, asusta. Se nos antoja algo inabarcable. Pero si nos ponemos un plazo y marcamos el tiempo diario que le vamos a dedicar, si nos vamos comiendo cada día una rodaja... llega un momento en el que, por fin, nos ventilamos el elefante entero. No obstante, a pesar de nuestra firme decisión de “hoy empiezo”, se nos van colando esos malditos ladrones que nos sustraen minutos, incluso horas, con las cosas más absurdas: una llamada telefónica que podríamos perfectamente demorar; unos papeles que aparecen en la mesa, que no sirven para nada, y los podríamos tirar...o archivar; ideas peregrinas que se nos ocurren justo en el peor momento y que podríamos anotarlas en lugar de ejecutarlas ¡ya!; esa excusa que nos inventamos para interrumpir una y otra vez nuestra tarea...Definitivamente, al tiempo hay que echarle un pulso: o lo dominamos nosotros o él nos lleva por donde quiere. ¿Alguna receta para ganar?Una buena agenda, pensar cuándo comeremos el filete de elefante y dónde colocaremos lo más importante. Y anotar. Y tener claro que, casi siempre, lo muy urgente pero poco relevante puede esperar."
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Y , por supuesto, cada uno su prioridad... Cada loco con su tema... Que cada uno es como es y cada quién es cada cuál.
Acabo de salir del blog de Frank. He leído "Violencia doméstica" y me he tirado de cabeza. Pero se me había olvidado que Frank trata estos temas desde el punto de vista de un jurisconsulto. Supongo que a base de leer sus posts superaré mi analfabetismo.
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No sé si alguien que lee este post se ve aquejado de algún problema de circulación sanguínea. Yo recién lo he descubierto. No se sabe cómo, aparecen como por arte de magia moratones tremendos, de color lila intenso y compacto... como una gran peca. Lo peor es que no sé contra qué me he dado... no recuerdo absolutamente nada.
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Jesús, que a pesar de su seriedad tiene su puntito, me decía: "Ojalá no tengas que ir a urgencias aunque sea por un simple catarro ..." ¡¡¡??? Creí que bromeaba. "Que no es broma... Te explico..."
Una explicación que me dejó de piedra. La historia que me cuenta es la siguiente. Cuando entras en el boxer te auscultan... y quedan al descubierto este par de moratones. El/la doctor/doctora sale del boxer y llama a alguien. "Alguien" se te acerca, te toma de las manos con cariño y te pregunta cómo te has hecho eso. "Pues... no sé... supongo que me he dado un golpe... Ahora no recuerdo". El o la "alguien" insiste... "Tranquila, no pasa nada... Tú no te preocupes... No eres ni la primera ni la última que..." Y tú , perpleja, que no sabes de qué va el asunto insistes que ni idea, que igual ha sido limpiando un mueble o vete a saber... Y el o la "alguien" dale Perico al torno... "No tienes por qué tener miedo..." "No, si yo no tengo miedo..." Y el o la "Alguien"..."pero si estás temblando criatura..." Y tú tiemblas de frío, es cierto; tanto rato con esa batita verde que te colocan con el aire acondicionado a tope acabas por titiritar. "Puedes denunciar con total libertad...¿Él te ha acompañado? No te apures que no le vamos a dejar entrar..."
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El resto... que cada uno le coloque el final. Lógicamente le dije a mi marido que estaba exagerando, que no puede ser que no se crean que estos moratones hayan sido provocados por un golpe. "¿Que no?... Prueba... o mejor no, no lo pruebes que te vas a llevar un disgusto y a mí a saber dónde me llevarán".
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Somos así. No sabemos encontrar el punto medio. Hace unos años, ni caso. Nadie denunciaba por miedo. Ahora, cualquier cosa es susceptible de ser interpretada como una agresión o violencia de género. Conste que soy una acérrima defensora de la dignidad de la mujer. Pero nunca a base del menoscabo de la dignidad del hombre. Ambos somos personas. Eso también es sexismo. ¿O qué?
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CUELGO LA EXQUISITEZ QUE ME ENVÍA SARRACENA POR... YA NO ME ACUERDO. MI AGRADECIMIENTO POR EL DETALLE.
Y ESTE ES EL VÍDEO QUE LE DEDICA LOLO A MARÍA. Has dado en el clavo. Así, con los ojos como platos frente a la pantalla todo el verano.