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Fotografía: Albert Porta |
Todo está bien. Incluso luce el sol. Incluso hay silencio que solo interrumpe el pitido de la lavadora; avisa que ya está la colada. Mi lavadora pita... como la cafetera... Todo está bien pero los ojos del alma no pueden verlo. No... no digo no saben; digo no pueden. No es lo mismo. A saber se aprende. Pero en la esencia del no poder hay una ausencia volitiva.
Así, igual que las hojas caídas de un árbol, está salpicado el suelo de este lugar llamado mundo. No hacen ruido porque apenas hablan durante el día. La noche concede una leve tregua. La tristeza patológica es la única enfermedad que da un respiro con la ausencia de luz. Cuando el día se acaba, el dolor se atenúa. A los "depres" no se nos ha muerto nadie, no nos han dado un susto a traición... El derrumbe no sabe de colores, abundancia, buenas noticias... El tiempo se convierte en una masa oscura, densa, lenta... muy lenta. No fluye. Son trombos secuenciales con calendario fijo. "Este año quizá no... "Sí. Este año también."
Existe una sustancia; es un líquido vital para poder caminar, hacer una cama, hablar sin que se quiebre la voz, coger una sartén y batir un huevo, esbozar una sonrisa, leer más de dos líneas seguidas, escribir lo que estoy redactando.... Se evapora todos los otoños y las primaveras ... todos los años... Me parece que es la primera vez que lo escribo en primera persona. Esta vez he sido capaz y las palabras no se han atascado. Mi intención es que deje de ser intocable, innombrable... Un paso más.
"Todo lo que llevo dentro
está ahí fuera.
Se ha hecho -fiel a sí mismo-
mi evidencia."
(Gerardo Diego)
PD. Afortunadamente, nadie muere por depresión endógena o transtorno bipolar; pero, probablemente, estas enfermedades crónicas mueran el mismo día del adiós definitivo.
Hay gestos que son como un verano entero, regalado de golpe, con mar, arena y brisa. Cuando los recibes no vale decir que no era necesario. Solo cabe una palabra: "gracias". Ciudadana tecnitas... querida María...