lunes, 28 de marzo de 2011

Desgaste...


Esas teorías que te leíste cuando acababas de montarte en un carro para dos ... no eran teorías. Calculasteis el carro y lo alquilasteis un poco grande para que cupiera el fruto del amor... Entonces no sabías el peso. Afortunadamente .... no. Codo con codo. Ahora tú ..."no puedo más"... ahora yo. Sumando presentes, con la ocupación del carro más lleno, bastante más lleno...

Mal asunto cuando uno de los dos se tuvo que apear a ratos ... y después cambio de turno.  "Porque no engraso los muelles  me llaman abandonao". Eso faltó... Un lubricante para que las ruedas resistieran. Esa mala costumbre de bajarse a ratos sin dejar un cable para seguir agarrado. Una mal hábito que se institucionaliza y crea un grave precedente. Vidas paralelas... de cuando en cuando. Quizá también faltó soltar lastre... Todo lo que pesaba en exceso y hubiera bastado con un peaje para poder consensuar lo que no era importante. 

El paso de los años, el desgaste del engranaje... demasiados turnos... Vidas paralelas que ya llevan años dejando las huellas de unas ruedas y dos pies. Donde hay vida es en el carro. Y donde hay vida hay contrariedades, roces, tropezones y perdón. Fuera... soledad. Pero a todo se acostumbra el hombre. Y la soledad se llena con la algarabía de otros carros que parecen más atractivos porque no conoces sus entresijos.

No es el amor lo que se gastó ... y menos "de tanto usarlo". Fue precisamente el abandono, la falta de ese roce que delimita el perímetro de dos que empezaron con el empeño de co-ser. Siguen siendo. La pega es que ya no convergen entendimiento, voluntad, afectividad. Y la libertad apunta dianas distintas.

Apenas queda un rescoldo... ¿Imposible?... ¿Quieres?... Pues puedes volver a decir "podemos". Sopla... Sopla más... A veces "todo empieza cerca del final"... porque queda un rescoldo.


Fuente de inspiración

15 comentarios:

Modestino dijo...

Siempre hay un rescoldo, sin duda.

sunsi dijo...

Pero hay que soplar, Modestino. Y fuerte...los dos.

Dolores Ceballos dijo...

No siempre es cuestión de tirar del carro. A veces hay que parar para lamer y curar las heridas del que ya no tiene aliento para continuar.
A veces hay que esforzarse en mimar ese carro para que no se desgante tanto con el paso de los años.
A veces hay que preocuparse en buscarle buen cobijo para las noches frías y lluviosas.
Bufff, qué difícil es tener un carro del que tirar!!, pero... más difícil es tirar uno sólo.
Biquiños

sunsi dijo...

Por supuesto, Dolores. Para eso existen los altos en el camino. Tampoco el ritmo siempre es el mismo.Sin duda, el carro... si no se cuida, si no se cuidan los que van en él, si no se miran, se hablan, se abrazan, se comprenden...pues eso. Me ha gustado tu comentario. Siempre tan tierna, leles...

Un petonet.

MO dijo...

Pasa este mensaje de Gibran a quien lo necesite.. Te acuerdas q hace unos meses te pasé un poema sobre los hijos, te gustó verdad? Éste no necesito colgarlo en la nevera, este está clavao en mi alma desde el mismo día q me lo leyó alguien maravilloso.

Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.
Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte
esparzan vuestros días.
Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que haya espacios en vuestra unión.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una cadena;
Que sea, mejor, un mar moviéndose entre las orillas
de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas,
pero no bebáis de una misma copa.
Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad felices,
pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están solas, aunque palpiten
con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que
vuestro compañero lo tenga.
Porque únicamente la mano de la Vida puede
contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos.
Porque los pilares del templo están separados.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés
ni el ciprés bajo la del roble.

lolo dijo...

Carros y mochilas sufren y se desgastan, como siempre que se carga peso. Lo de cuidar y todo eso... bueno, hay casos en los que puede funcionar. Pero creo que el truco está en apreciar lo desgastado, en saberlo mirar, en entender que si nos hemos puesto viejos, el amor no se refleja como ayer (sic)... sino de otra manera, a inventar. Con el mismo carro, pero hay que inventar. Lo que es una ingenuidad es pensar que se puede empezar desde cero, o eso me parece a mí.

Y aprender a descansar, si puede ser el uno el otro genial, y si no cada uno que busque su espacio, como dice el Gibran y nos trae Mo.

tomae dijo...

..buen invento ese, el de la rueda.

Ana, princesa del guisante dijo...

Cuando uno de los dos tiene que recorrer el camino de ambos demasiado tiempo, significa que algo no está bien. Ahora le toca a la otra parte. Es justo.

pacita dijo...

Nosotros hoy hace 24 años que tiramos del carro,con buen tiempo ,con malo ,con lluvia ,con niebla.........la cuestión es el cariño y amor y el buen humor que pones en ese tirar del carro,y por supuesto la mano del que está arriba que de vez en cuando nos va dando empujoncitos

sunsi dijo...

MO...Bella Ragazza... Precioso. Como todo lo que se escribe y se escribe bien, gana puntos por la belleza del escrito.

Algunos de los puntos que menciona Gibran creo que se pueden aglutinar en un aspecto: intimidad. La intimidad de cada uno es "sagrada". Es esa parte de la conciencia que la guardas... en mi caso para Dios. También una de las parcelas de la intimidad es la libertad. Por eso creo que el amor no encadena. Libremente eres con el otro sin perder tu identidad.

Solo son pequeñas precisiones...
Gracias, vecina. Eres un solete.

sunsi dijo...

Lolo...lo que pasa es que los trucos que nos pueden funcionar a unos, a otros no les vale. En estas cosas del amor veterano no encuentro más fórmula que redescubrir el amor. Y a veces pasa que algunos están cansados y no tienen ganas... Tener ganas. Querer volver a querer. No juzgo. Aunque para mí sea el quicio de mi vida y lo probaría todo...

Resetear, empezar de cero... Eres realista , lolo. Me resulta drástico decir IMPOSIBLE. Tal vez poco probable.

Y descansar y desahogar también. Se dan muchas cosas por supuestas que el otro ni ha intuído... Me parece importante el desahogo con relativa frecuencia. Si no, se montan unas pelotas mentales...

Gracias, lolo, hedbanísima.

sunsi dijo...

Quien dice carro, dice velero, Tomae. Y entonces...¡Qué buen invento la vela...!

sunsi dijo...

Pesoleta. Es justo pero, si ya es crónico que uno lleve más peso, complicado explicarlo si no se ha hecho mucho antes. Cuando se trata de años, muchos años... a veces uno opta por seguir cargando porque le va la vida en ello. Ya sé que puede sonar casposo, Princesa. Demasiada vida como para jugártela en un ajuste de cuentas...

Gracias, vecina

sunsi dijo...

Por fin llego y todavía estás en el día... 24 años, Maripaz. ¡¡¡Felicidades a los dos!!! Pasa por aquí el jefe y me dice que os felicite...
Tengo la sensación de que fue ayer, Pacita. Solo es una sensación porque a la vista está que ha llovido, ha caído nieve, ha habido días de niebla... como dices.

Gracias por este testimonio, que hace referencia al Jefe. A veces, cuando la cosa se complica, lo mejor es decir: "Mira... yo he hecho todo lo que estaba en mis manos. Ahora te toca a Ti. Echa el resto"

Un beso, amiga del alma.

Mariapi dijo...

Sunsi, habéis dicho tantas cosas entre el post y los comentarios...como casi todo, no es cuestión de blanco-negro. Creo que es imprescindible valorar los límites individuales y conjuntos como algo positivo, esa vulnerabilidad posibilita "cuidar", pone en juego esos "turnos", ese hacerse cargo del otro...sin condiciones ni dramatismos.
Y también a veces olvidamos poner la inteligencia en funcionamiento, poner sentido común a las situaciones, que en ocasiones son mucho humo de imaginación y sentimientos hinchados...¿no nos reciclamos en lo profesional?
Muy de sentido común me parece lo que dice Lolo. Descansar, sí, juntos mucho mejor.
Gracias, Sunsi, siempre pensadora.