miércoles, 29 de abril de 2009

Imaginarias

Es muy tarde o muy de noche. El insomnio tiene alguna ventaja. El silencio... velar cuando todo duerme. La noche, como la tarde del día. Para llegar a la tarde hay que haber repasado una larga jornada . Si llegas a la tarde despierto tienes la posibilidad de analizarla. Escribo después de dejar un comentario en La imaginaria del alma.
No entraré nunca más en su blog a estas horas, profesor.
No te lo tomes mal, Antonio. Pasa que no puedo leer un poema, sentir lo que le dice a mi alma y luego ir a dormir tan campante.
Hoy en la Imaginaria repican los recuerdos. Y ahí sí que cada cual los suyos. Los míos bailan en la infancia... la mía y la de mis hijos. A veces una puede sentirse cansada de tirar del carro. Y la infancia te reconforta. Era todo más simple, más sencillo.
Me acuesto con estas vivencias que las puedo visualizar como si fuesen ayer. Mejor que contar ovejas.

2 comentarios:

que sigo levantada dijo...

Las ovejas, en el campo, sitio que les corresponde.

Los recuerdos, el lugar al que hay que volver - hedbanna casi-nunca-pastoril dixit -

Te faltan los proyectos, las metas, el futuro, cercano o no.

Y dejar que los pensamientos rueden por tu cabeza, como bolas de billar.

Suele funcionar.

Por experiencia.

Buenos días. Con Dios.

Sunsi dijo...

La sombra de mis proyectos es alargada, hedbana excavadora. Alargada como el ciprés de Silos.
Y ahora más que nunca...porque son muchas las horas que estoy despierta.

Gracias por el consejo, siempre tan pegado a la tierra.

Hoy hay Larga. Para ventilar...