domingo, 4 de abril de 2010

Domingo de Resurrección




“Regálame una caña de bambú”. ¡¡?? Puede parecer una extravagancia; según se mire, según quién mire o cómo lo mire. En definitiva, lo mismo hacen los que se quieren y no quieren olvidar, aunque les resulta bastante más caro. Se regalan una joya y la llevan prendida en la solapa o limitando el perímetro del dedo. Y no se desprenden de ella porque aquello es lo más parecido a llevar impreso en la cabeza, en la piel, en la memoria ese ser único-para-mí. Hoy preferiría una caña de bambú. Tiene el valor del recuerdo; el recuerdo de una historia importante.



El Domingo de Ramos, la palma. El domingo de Resurrección, una caña de bambú. Una caña que se balancea como los cuenta-cuentos orientales; que sabe a menta y azúcar. Una caña que dejó de vivir para sí misma... un atardecer de abril.



La caña de esta historia preside un jardín privilegiado. Sol y sombra ... silencio, sosiego y belleza. Ella es la preferida del amo. Erguida, esbelta y majestuosa. La que mejor soporta el viento del invierno y el calor asfixiante del verano. La preferida, la más observada y admirada por los ojos del señor. Esta tarde de primavera no será tranquila y plácida como la tarde anterior y las otras tardes desde que empezó a brotar... El dueño, esta vez, se le acerca con más ternura. Casi susurrando musita: “Te necesito”. Ella ya lo sabe; está plantada en aquel jardín , en la tierra de su señor para lo que su señor desee. No entiende a qué viene este ruego. El señor acaricia sus hojas y sus ramas; caricias que suavizan lo que el amo quiere pedirle. “Te necesito y, para lo que necesito, debo cortarte”. ¿Cortarla? ¿Arrancarla?. ¿Para qué entonces el dueño de aquella tierra fértil ha empleado tantas horas en cuidarla, podarla, mimarla?. No tiene sentido que el amo quiera destruirla. ¿Para qué tantos desvelos?.Ella no sabe, pero su señor sabe más. La caña de bambú se dispone a ser cortada por las mismas manos que la han plantado. Ama esas manos; se fía de esas manos.



“Querida caña de bambú. Me queda algo que me cuesta pedirte. Tendré que partirte en dos y extraerte toda la savia. Si no, no me servirás”. No es necesario pedirlo. El amo es el dueño y señor. Una vez arrancada, ¿qué importa ya su forma, su ubicación, su destino en aquel paraíso verde y dorado?. Esbelta y majestuosa, pero limitada. Su mirada no alcanza a ver todas las tierras que se encuentran más allá del cañaveral.



Segura de que el señor ve más, la caña se balancea con furia en un intento de reclinarse y postrarse.... hasta que queda definitivamente echada en tierra a los pies del amo.



La historia acaba bien. El señor del jardín la arrancó, la partió en dos y le extrajo la savia. Y la arrastró junto a una fuente fresca y cristalina, muy cercana a sus campos. Las plantas de aquellas tierras , a pesar de estar tan cerca del agua, hacía tiempo que morían de sed. Un pequeño roquedal impedía que el agua siguiera su ruta. Con delicadeza de artesano, el señor ató una punta de la caña de bambú a la fuente y la otra la colocó en el campo. El agua, poco a poco, fue humedeciendo la tierra reseca por los años y el olvido. Cuando llegó la primavera, el amo sembró arroz. Las semillas crecieron . Llegó el tiempo de la cosecha. Una cosecha abundante con la que se pudo alimentar a todo un pueblo hambriento.



Cuando la caña de bambú era esbelta y majestuosa, vivía y crecía para sí misma, para su autocomplacencia. Ahora, echada en el suelo del roquedal, se había convertido en la prolongación de la fuente de vida que el señor necesitaba para hacer fecunda su tierra.



La caña de bambú. Una historia sencilla, en la que la naturaleza, las piedras y el agua hablan.... de servicio, de vivir por algo y para algo. Una historia que demuestra lo mucho que vale una caña partida en dos. La hermosura de una caña de bambú cortada de cuajo para que la tierra dé fruto. La hermosura de una caña de bambú que sirve porque sirve. Las demás cañas del cañaveral no lo saben. Pero lo sabe el dueño. Y eso basta.



Hoy, Domingo de Resurrección. Después de la Pasión, la Vida. El arroz que crece en una tierra antes estéril nos da de comer a todos.... si nos acercamos a saborear el dulce manjar.

¡Felices Pascuas!

Esta historia la colgué hace un año. Disculpad la repetición. Es antigua, pero cada Domingo de Resurrección me parece nueva.




17 comentarios:

Modestino dijo...

Bonita historia, para pensar.

Bihotz dijo...

Para mí es nueva y merece la pena leerla cada año....que belleza! qué lección de humildad y de confianza en el Señor!

Gracias Sunsi, como siempre.

ana dijo...

Cada día, me parece una historia nueva. Así es la Luz sobre las cosas, las renueva.

Un beso muy fuerte.

lolo dijo...

Pues yo hoy ni te leo, Sunsi.
Quería felicitarte la Pascua.
Un beso.

Driver dijo...

LA SONRISA ETERNA.

Érase una vez una niña entre mil doscientos millones de habitantes.
Tenía once años y vivía en un horfanato de la India.
Como a los doce años la iban a echar de la institución, un funcionario puso un mail en un servicio de adopción internacional; explicó el caso, puso una foto y adjunto el adjetivo URGENTE.
Mi amigo Paco estaba en España, haciendo gestiones para adoptar.
Quería una niña de pocos meses, pero por una casualidad, otro funcionario le enseñó el correo y vio la imagen.
...
Mi amigo Paco voló a la India, y tras una serie de gestiones, se trajo a la niña.
Hace una semana me la presentó.
Estábamos en una bareto, se abrió la puerta y apareció corriendo.
Un rayo de luz alegre.
Abrazaba a mi amigo y se colgaba de su cuello.
Como no entendía muy bien el castellano, jugué con ella con una servilleta y un lápiz.
Dibujé una flor básica, ella la embellecío con singulares adornos.
Luego le regalé un sol que giraba, y ella completó el dibujo dándole más velocidad al giro del sol.
Le hizo volar.
...
Pasó una semana y la volví a ver.
Yo salía en la procesión del viernes, con la túnica
de nazareno y un capuchón que ocultaba mi rostro. Sólo se me veían los ojos.
Le ofrecí caramelos y los agarró con alegría.
Era una cervatilla en el bosque de una nueva vida.
...
Arrancó de nuevo la procesión y me despedí.
"Soy el del Sol, el del Sol".
Y entonces lo hizo.
Salió de la espalda protectora de su hermano mediano, como el caracol que se despereza después de un largo invierno.
Se plantó delante de mí, abrió sus manos en majestuoso gesto y repitió la nueva palabra aprendida:
"¡Sooooooooooool!"
...
Y se quedó feliz
Con una sonrisa eterna.
...
Adelanté el hombro izquierdo y seguí empujando mi cruz.
Mirando la poderosa estela que deja la sonrisa de una niña feliz.

Rotundamente feliz.

tomae dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tomae dijo...

Felices Pascuas Sunsi,

Ahora sólo hace falta que en TV3 anuncien el fin de la Cuaresma tal como hacen con el Ramadán...

Montse Viver dijo...

La caña sin savia, partida por gala en dos, hueca y sin vida, recobra no solo una nueva vida al servicio de algo que vale la pena, sino que refuerza la teoria que la renuncia de uno mismo, que a veces es parecida a una sublimación de la vida anterior, también vale la pena.

Muy aleccionadora historia la del bambú! todos podemos ser fuente de vida, aún que sea apartados de nuestro "cañaveral"...

Una abraçada Pasqual.

Mariapi dijo...

Gracias por la historia, Sunsi. Feliz Pascua.

Blancael dijo...

Hola Sunsi, después de la corta conversación por teléfono,jejej
me he metido a leer la historia, y me ha preciso preciosa¡¡¡, da muuuuucho que pensar, y no me extraña que la repitas cada año, nunca te cansas de leerla, y sigue así que es una lección de vida impresionante, y nunca viene mal recordar lo que somos, que nos volvemos bastante orgullosos, y hay que agachar la cabeza , muchas veces¡¡ y hacer caso al amo, que es muy sabio¡¡¡¡
un beso, De Blanca

El alegre "opinador" dijo...

Feliz Pascua, Sunsi.
Besos.

Sunsi dijo...

Disculpad el retraso... Una falta de educación por mi parte. Lo siento. No he podido tocar el ordenata. Mañana comento. Pero no quería dejar pasar el día sin desearos Feliz Pascua.

Máster en Nubes dijo...

Feliz Pascua, hermosa

Bego dijo...

Feliz Pascua Sunsi!!
Ya de vuelta a ver si hablamos guapa.
Besitos
Bego

Nicolás dijo...

Feliz Pascua a Sunsi y a tod@s.

Gracias por la historia del bambú, además de lo que transmite también me recuerda que a pesar de ser como soy también puedo ser útil a los demás. Gracias, me ha subido la autoestima, pensaba que lo que hacía servía de poco, pero ahora pienso que hasta el muy poco puede servir para algo muy grande.

Saludos

Driver dijo...

El bambú es una de las estructuras más resistentes al viento.
No por su resistencia intríseca como material de construcción, sino por su capacidad de adaptarse al empuje del viento.
Es decir, por su flexibilidad.
...
Las estructuras rígidas, construidas con materiales muy resistentes como la piedra, son muy inestables a las fuerzas horizontales.
Es fácil derribar un pilar.
Las estructuras deformables, construidas con materiales bastantes elásticos, tienden a ser estables frente a las fuerzas horizontales.
Es difícil derribar una palmera.
...
Ya no se si hablo de materiales o de fe.
Tal vez de las dos cosas.
...
Si los materiales son la fe, el viento es la pérdida de la misma.
...
Seamos palmeras mediterráneas, que son capaces de adaptarse a los ataques del viento.
Flexibles, para no romperse.
Bien cimentadas con raices profundas.
Buscando el agua enmedio del desierto.

Ávidas de fe, para alimentar la sabia que va de las raíces a las hojas.

Agrupadas o solitarias.

Flexibles ante los empujes de las circunstancias ventosas.

Erguidas con orgullo propio.

Esbeltas y bellas.

Acariciando el viento, sin tensiones.

Volanderas.

Sunsi dijo...

*Gracias por apreciarla, Modestino.

*Gracias a ti, Bihotz. Sí es una lección. Me la recuerda una caña de bambú que estoy viendo ahora mismo... mientras escribo.

*La Luz... que no se nos apague, Ana...que no se consuma...

*Feliz Pascua también para ti... Otro día tendrás tiempo para leerla.

*Driver. Gracias por tis historias. Este rincón del ciberespacio está tan agradecido de acogerlas...

*Hola, Tomae. ¿TV3? A saber. Veo muy poco este canal. A veces me pone nerviosa...

*Gracias, Montse. Una abraçada pasqual también para ti. Me ha encantado tu versión de la caña de bambú...

*Mariapi... Gracias a ti, mater. ¡Feliz Pascua!

*Blanca... ¿Has recordado el día y el lugar en el que escuchamos la historia? No se me olvidará nunca...

*Feliz Pascua para ti y para tu dueña, opinador alegre.

*Master, guapa...¡Feliz Pascua! Avanti.

*Bego. ¿Cómo ha ido Sabiñánigo? Con ganas de verte. BS.

*Hola, Nicolás. No te conozco... pero me ha emocionado tu comentario. A veces sirve quien
menos cree que sirve.


Un saludo agradecido para todos.
Ruego que aceptéis mis disculpas por el retraso y la brevedad. Han sido uno días algo complicados.