sábado, 7 de febrero de 2009

Un artículo de Carlos Goñi.

Carlos Goñi es filósofo, fundamentalmente filósofo. Se dedica a la docencia. Suerte tienen tus alumnos, Carlos. Añado que es especialista en educación y que, en un tándem con Pilar Guembe -su mujer... psicóloga- ha escrito libros muy interesantes sobre la adolescencia... He tenido la suerte de asistir a una de sus conferencias, también un tándem Carlos/Pilar. Ideas claras, mensajes precisos. Daría para un artículo hablar de ellos.
Esta vez se trata de un artículo publicado en el periódico "El Segre" (Lleida) el 6 de enero. La nariz filosófica de Carlos examina ese fenómeno del bus ateo. Muy bueno. Gracias por enviármelo.
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El bus ateo
Durante quince días (del 5 al 18 de enero) dos autobuses de Barcelona llevarán publicidad ateísta. Con el lema: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida”, los anunciantes quieren contrarrestar, según afirman, las proclamas religiosas que condenan “la buena vida”.
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La campaña ya se llevó a cabo en Londres (“There’s probably no God. Now stop worrying and enjoy your life”), pero desconocemos su resultado. No se ha dicho si aumentó el número de personas que dejó de preocuparse y se puso a disfrutar de la vida, y si Dios dejó de existir tras la cruzada publicitaria. De cualquier forma, no creo que un tal slogan lleve ni a una cosa ni a la otra.
A lo que a mí me ha llevado es a pensar: la primera parte del mensaje, en la existencia de Dios; la segunda, en la forma de vivir la vida.
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“Probablemente Dios no existe”. No sé si los publicistas han caído en la cuenta de que si es probable que Dios no exista lo es también que exista. En fin, que están poniendo sobre el tapete, mejor, sobre el lateral de un autobús, un tema lógico y metafísico de primer orden (lo cual, como filósofo, agradezco).
No sé si en la época de Blaise Pascal (1623-1662) había carros con este tipo de anuncios, lo que sí es cierto es que el pensador y matemático francés creó una prueba para demostrar la existencia de Dios basada justamente en la probabilidad. Se trata de su célebre “argumento de la apuesta” (Pensamientos, 233).
Según Pascal todos tenemos que hacer una apuesta sobre la probabilidad de la existencia de Dios. Querámoslo o no, lo hagamos de manera consciente o inconsciente, de forma explícita o implícita, todos jugamos y nos la jugamos en esa apuesta. Podemos apostar cara –y vivir como si Dios existiera–; o cruz –dando la espalda a Dios, como propone el anuncio–. Llegado el día en que se ponen las cartas boca arriba (el día de nuestra muerte), hacemos balance de pérdidas y ganancias: si habíamos apostado cara y ganamos, lo ganamos todo –la felicidad eterna–, pero si perdemos, no perdemos nada. Si habíamos apostado cruz y ganamos, no ganamos nada, pero si perdemos, lo perdemos todo –nada más y nada menos que la felicidad eterna–. Si probablemente Dios no existe –como se lee en los laterales de los dos autobuses–, nos enfrentaríamos en el futuro que a todos ha de llegar a no ganar nada o perderlo todo; si probablemente Dios existe, nos las tendremos con no perder nada o ganarlo todo. El ser humano no puede inhibirse y no apostar, debe hacerlo porque se trata de una apuesta en la que a uno le va la vida. La cuestión no es tanto si se ha jugado bien o no, sino que hay que tomarse muy en serio la apuesta. Quizá a eso nos está invitando esta sorprendente publicidad.

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“Deja de preocuparte y goza de la vida”. Suena a hedonismo barato. Parece decir: “No te preocupes por la crisis y sigue consumiendo”, “Deja que tus gobernantes se preocupen por cosas importantes y tú empapúzate a pan y circo”. El argumento es una falacia. Supone demostrado que no se puede gozar de la vida si uno se preocupa de cosas importantes como la existencia de Dios y entre líneas se lee que los creyentes no pueden disfrutar de la vida. Sin embargo, no es así, pues lo propio del ser humano es preocuparse por esas cosas, preguntarse por el sentido de la existencia, por el origen y fin de todo, lo que no quita gozar de la vida. Es más, justamente una vida que se sabe que no se acaba se goza con más intensidad que aquella que se considera definitiva. A muchos gladiadores romanos se les atragantaba la cena libera, la que tomaban antes del combate, justamente por pensar que era la última cena. Tener que disfrutar de algo porque se acaba irreversiblemente deja un regusto amargo, pesimista, que sólo se diluye con el desenfreno y la inconsciencia, como si se quisiera olvidar lo inevitable, como si se quisiera endulzar un veneno letal.
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La vida no se disfruta así, sino viviéndola con coherencia. Ni apostar cruz significa darse al rudo desenfreno, ni apostar cara, convertirse en un gazmoño retraído. ¿Has hecho tu apuesta?"


Carlos Goñi Zubieta
Filósofo y escritor

6 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Yo no estoy segura de casi nada, y creo que la fe es un don para empezar, un don que se acepta,también es cierto. Pero creo observar que lo que dice Goñi sobre que saber que esto no es el fin te hace disfrutar más es cierto. Hay una alegría como distinta, una esperanza distinta, y un vivir el momento que no es el carpe diem sino algo muy hondo. Creo que el creyente de verdad no es nunca un cenizo -aunque hay algunos creyentes muy cenizos-, y creo sin embargo que el que no cree tiene más motivos para la tristeza.

El creyente es realista y por eso puede ser pesimista a corto pero siempre muy optimista a largo plazo, e incluso a medio ;-)

Besos, Sunsi

Driver dijo...

A mí esta campaña me parece un producto de marketing instantáneo.
Ha llamado la atención al nombrar a Dios; pero los carteles de los autobuses pronto serán sustituidos por los de alguna compañía de seguros.Muy pronto.De hecho ya no existen.¡Pluf!.Finito.Adeu.
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En cambio, si te fijas al conducir, en los talleres, en las gasolineras, en las vías de servicio, polígonos industriales y circunvalaciones de las grandes ciudades, los ves.

Enormes camiones conducidos por gente humilde que trabaja de sol a sol.
Se te cruzan y la honda implosiva de aire, perturba tu trayectoria.

Y allí, subidos en la cima de su máquina sonríen.

Llevan escrito en el parasol una parrafada de tres palabras. Para que te de tiempo a leerla.

Es una campaña que durará más que ninguna. Que ha permanecido dos mil años en la cumbre de la audiencia.

"DIOS TE AMA"

Vienen por el carril de la izquierda.
Pegándole caña a la vida.

Como la Luz.

Sunsi dijo...

ídem de ídem, Máster. Completamente de acuerdo. Pesimismos puntuales, haylos. Claro. Somos humanos y hay veces que nos dan bajones. Pero el creyente, el que vive con fe - la fe es un don- no tiene motivos para la tristeza...¿existencial? . Sabe que Dios, además, es Amor. Sabe que Dios es Padre... que es un Dios personal que no nos observa desde la lejanía como un bulto, como un "colectivo". Es mi Dios,tu Dios, su Dios...

Ser creyente no es un grano que sale de cuando en cuando y que se puede reventar. Es un fundamento, el motivo, algo que vertebra cada cosa pequeña de la vida... Un creyente no es un lelo que mira al cielo y se le quedan los ojos en blanco. Perdona que diga esto... pero es que hay gente que lo piensa. Por eso también ídem de lo que explicas sobre el realismo.

Me ha gustado mucho tu comentario. Tocando de pies en el suelo, como siempre.
Besos y gracias, Aurora.

Sunsi dijo...

Los camiones que dicen "Dios te ama". Camiones que recorren miles de Km.

Hoy es Domingo, Driver. Irás con tus niñas a esa parroquia que tanto te gusta y oirás, como siempre explicas,la Palabra.

"Amaos ls unos a ls otros como Yo os he amado".La frase por antonomasia de la Palabra.

DIOS TE AMA. A veces pienso que no acabamos de creérnoslo. Y otro gallo nos canta cuando lo recordamos y vivimos con este apoyo.

Saludos y feliz domingo

Modestino dijo...

Es una campaña torpe, triste, desacertada .... como un intento,vano e inútil, e luchar contra molinos de viento.

A mí me hace pensar mucho esa escena de los Hechos d elos Apóstoles en la que amaliel se enfrenta al resto de sus compañeros del Sanedrín ... su mensaje es claro: y si éstos tuvieran razón y nos estamos enfrentando con la verdad?....

Desde luego, no saben lo que hacen.

Sunsi dijo...

Modestino, creo que tu comentario es justo lo que Carlos Goñi quiere transmitir. Las dos caras de lo probable. 50%... Probablemente... ¿Y si es no? ...

Lástima.

Saludos

PD. Subo una foto qu me manda mi hermano Juan Emilio. Puestos ya en el tema...