sábado, 30 de mayo de 2009

Derrotados y vencedores


Quería que este post fuera una réplica... o , mejor, una mirada complementaria del post de Modestino. "El hombre del piano", versión Ana Belén. Esta canción tan terriblemente humana, tan al filo del abismo del hombre...
Mientras Ana Belén va desgranando la melodía y la palabra, puedes cerrar los ojos y ver un hombre derrotado que se agarra a su piano, de noche, hasta que se cuelan los primeros rayos de sol de la mañana. Horas tocando el piano, la misma canción , la misma letra, mientras el acohol va calando y filtrándose como la propia angustia. Y se confunde el sudor con las lágrimas del "viejo perdedor". Tócala otra vez, Sam. Los dedos heridos de muchas horas de acordes, mesas con gente solitaria, viejos o jóvenes perdedores. "Sabe a derrorta y a miel". Derrotas diarias que pueden acabar en un tugurio de la calle Melancolía... como cantó Sabina. Algún triunfador se acerca al garito... qué mal huele... son los efluvios que emanan los individuos que apostaron y perdieron. Apesta y el trinfador pasa de largo.
Tócala otra vez, "viejo perdedor"... Hoy quiero cantar contigo.
En un garito cercano de la calle Melancolía un loco por la vida habla de sueños. El olor es distinto, como a colonia de bebé recién nacido. El protagonista no suda. Esta es otra cara ... no de la misma moneda. No tiene por qué ser la misma. Hay muchas monedas con dos caras. Al loco por la vida, la muerte le pisa los talones. Y sigue inventando una resurrección cada día, cada minuto, cada instante. No vayáis a creer que el trinfador se va a detener en este tugurio. Este discurso tampoco le va. Demasiado esfuerzo. Tener que dar las gracias.
Gracias a ti, Ana, por el vídeo.




21 comentarios:

Antonio Azuaga dijo...

Bien por la entrada, Sunsi. Aparte de la canción y los vídeos, por el tratamiento con la palabra: “Derrotados y vencedores”. Sí, en la vida hay muchas derrotas. No importa. Las derrotas no importan: lo que al ser humano le hunde es el fracaso. Esta palabra, esta idea, hay que borrarla de los diccionarios y de las almas. La vida puede perder, pero no fracasar. Nuestro hoy emplea demasiado este verbo y sus variaciones. Mala intención, sin duda: se intenta demoler la esperanza. Porque detrás del fracaso no hay luz, pero detrás de la derrota siempre hay un relámpago. Don Quijote –lo digo siempre– era un experto en el descubrimiento de esos destellos.

…Y para mí, Don Quijote es lo más parecido a la tenacidad vencida de la vida.

Sunsi dijo...

Gracias por pasarte por aquí y comentar, Antonio. El hombre del piano no es un fracasado. Y gracias por matizarlo con tanto acierto. Quizá apostó y perdió... quizá amó y no fue amado... quizá... Mientras toca, la derrota sabe a miel que igual degustará dentro de un tiempo ...la miel de la esperanza.

Derrotados...somos todos algún día, en alguna ocasión. Perdedores... también. El fracaso tiene otras connotacioneses. Una fosa, una tumba con mucha tierra encima. Ya podemos dejar flores... que desde allí no se vislumbra el mañana... no se filtra ni un destello de luz. De las tumbas no se levanta nadie. De las caídas... siempre.

Gracias por tu qujotada. Un día para pensar en ella. El fin de curso está a lavuelta de la esquina. Supongo que estarás deseando que llegue. Saludos

Modestino dijo...

Las derrotas son las que nos enseñan ..... y ay si no tienes derrotas, porque solamente habrás aprendido la mitad y la caida será más dura.

Sunsi dijo...

Pues habrá que poner de moda la "derrota", Modestino. Hay mucha gente que no la tolera.

Lo que es más preocupante es la actitud de los padres que identifican la derrota con fracaso; ahí ha estado muy acertado Antonio.

A todos nos cuesta ver cómo un hijo se pega una torta. Y hay que hacer un esfuerzo para ver en ella una oportunidad de aprender. Nuestras tortas personales no las pueden "heredar"... han de psar por ahí. Sin ánimo de parecer una pesimista, en la medida que coloquemos colchones saldrán después los diagnosticados como "intolerantes a la frustración" . Y de ahí se derivan diagnósticos psiquiátricos más complejos.

En fin... Que tiendo al dramatismo y a la intensidad. Y si me lee "sarracena" me canea.

Un saludo... una semana más.

Máster en Nubes dijo...

Yo creo que habría que hacer un inventario de derrotas y enseñárselas a la gente de vez en cuando, o a uno mismo si se pone chulito.

1. Fallé en tal-
2. No me salió cual.
3. 300 tíos me dijeron "no"
4. Lo intenté con fulanito y me mandó a la ...
5. No me aceptaron en tal trabajo...
Así...

sarracena infiel dijo...

Reconozco que mi sensibilidad se reduce a las cebollas.

Así que no entiendo ceterminadas formas de ver la vida y de afrontar sus circunstancias.

Es cierto que de todo aprendemos y, sobretodo, de los errores y de las derrotas.

Ahora bien, sin ser una persona especialmente reservada, creo en una "manera" de expresar tanto el dolor, como la pena y las alegrías.

No creo que tengamos que estar contandonos como nos sentimos y como nos queremos sin parar.

El movimiento, andando. Los hechos son los que cuentan.

Dicho lo cual, intelectualmente, entiendo al hombre del piano; sin embargo, me parece impúdico, automplaciente y autocompasivo.

De hecho, prefiero y comprendo mucho mejor, a Consolación la de Utrera, que al Hombre del Piano.

Blancael dijo...

Respecto a los videos que has puesto, te quería comentar, que el de la canción del hombre sentado al piano, es una de mis canciones preferidas desde hace mucho tiempo, me encanta¡¡¡,y el segundo es una pasada, se me han puesto los pelos de punta¡¡, es impresionante¡¡¡
Lo qeue pienso de las derrotas , pienso igual que Modestino, que se aprende de ellas, se aprende a superar barreras, qeu la vida es una carrera de obstáculos y hay que saber saltar y seguir adelante, pase lo que pase.
Aunque nos cueste, hay que seguir adelante.
Un beso

lolo dijo...

Derrotas...

El hombre del piano no me parece autocompasivo; tal vez su derrota lo convirtió en impúdico, eso sí.
Cuando uno pierde, pierde también la vergüenza. Es una forma de salvarse; contar a los otros cuánto ha perdido, contarles su dolor. Es muy viejo ese tema.

Los triunfos que se cuentan suelen gustarme menos.
No es un triunfo de lo que nos habla el video, es la historia de alguien que sabe vivir la "derrota". Con alegría. Qué suerte.

La esperanza cabe en las dos historias.
En la primera es sutil como la miel, en la segunda es clara como el agua.

Me sirven las dos.
Cualquier persona que comparte lo que vive, merece mi respeto.
Y en las dos historias hay alguien que sufre e intenta vencer.

sarracena infiel dijo...

Para el que no me haya entendido, solo hay otra cosa peor que llorar por las esquinas y es ufanarse de lo éxitos merecidos o no.

Y os "pego" la letra de la copla, para que quede más claro que entre el "Hombre del piano" y "Consolación ... " yo, la última; pero es que soy mala, mala, mala.

A vuestra salud, hedabannos:

"(...) Entre toas las flamencas de "La Biscocha",
ramillete de rosas tempranas,
una niña con ojos de menta,
morena y graciosa, su cante, de grana,
dicen que vino de Utrera
con historia y ambición,
diecinueve primaveras, diecinueve primaveras,
se hace corta esta canción.

Consolación la de Utrera,
con querer de perdición
se echó a robar por los caminos.
Consolación la de Utrera,
por el dolor de una traición
cambió de rumbo su destino.
Muy poquita confianza que la niña es de cuidao,
que en la miel de su esperanza hay veneno camuflao.

Te libre dios, compañera,
de que lo mismo que un ciclón
sus diecinueve primaveras
le digan como te quiero,
te digan como te quiero,
porque no tienes corazón,
porque no quieres ni el perdón,
Consolación la de Utrera.

Al café "La Biscocha" llegó Butreras,
un campero de rumbo gintano
y la niña morena y graciosa
como una pantera saltó faca en mano.
Mírame bien a la cara
pa que sepas quien te dio,
piensa un poco y arrepara,
piensa un poco y arrepara,
que te mato por ladrón

Consolación la de Utrera,
por el dolor de una traición
cambió su nombre de Consuelo
Consolación la de Utrera,
supo esperar esta ocasión
de ver su sangre por el suelo.
Avisar a los tricornios pa que vengan preparaos,
se llamaba Juan Antonio y con otra esta casao.

Te libre dios, compañera,
que ya pagaste tu traición
en ser tan mala como eras.
Si no me matas me muero,
si no me matas me muero,
porque no tienes corazón,
porque no quieres ni el perdón,
Consolación la de Utrera (...)"

la versión es de Navajita Plateá, la podéis encontrar en
http://www.coveralia.com/letras/consolacion-la-de-utrera-tatuaje.php

Andad con Dios.

lolo dijo...

En la miel de su esperanza hay veneno camuflao...

Me gustaría oírla, que así no me sabe a ná.

En principio te diré que los gitanos me caen de muerte.

Sunsi dijo...

Hola, Aurora... Si no un inventario, que igual nos sale muy largo y nos desanima, un extracto. Me parece que cada uno tiene un estilo peculiar de derrotas que van acordes con la personalidad. Éstas se apuntan casi sin pensarlo. Pero luego hay las que te llegan desde fuera. Y ahí sí hay que analizar...me parece.

Tomo nota, Máster, que siempre tienes ideas. Porque has dicho una cosa que me ha gustado. "Y enseñárselas a la gente de vez en cuando"... si es que aún no las han visto. Y la remontada también. En todas partes cuecen habas ... igual que en las vidas de las personas. Nadie es infalible. Es bueno saberlo y que lo sepan. Por ahí anda la naturalidad y la sencillez.

Besos, guapa

Sunsi dijo...

Sarracena total y repuesta cohernte con lo tuyo, Pepa. Eso ... en términos de derrota, podría contabilizarse con un cronómetro. Te das una castaña. A ver cuánto duras en el suelo. Y qué haces mientras estás en el suelo "Porque fíjate lo buena que soy y lo poco que me quejo y a mí siempre me pasan estas cosas... es que no hay derecho y qué ganas tengo de llorar porque ayer mismo me dieron por el mismo lado y así no hay quien levante cabeza, pobrecita de mí....."(versión 1)

"Otra vez. Realmente cojeo de este pie... Y no hay tiempo para lamentaciones que ahora tengo clase o un juicio o una entrevista. Hala, que mañana será otro día" (versión 2)

Entre la autocomplaciente y la sarracena.... muchas gamas. Preferible la dos. Pero, a veces, se cae en la uno con una facilidad...porque en ralidad queremos que nos mimen, que nos digan que sí, que eres pobrecita...

¿O no?

Sunsi dijo...

Blanca. Tú, mejor que nadie, puedes explicar cómo se consigue. Cuando escuchaba el vídeo que me pasó Ana, se paseaba por mi memoria alguna persona como la copa de un pino.

Algún día me gustaria que explicaras cuál es tu secreto, Blanca de Navarra.

Un beso como la copa de un pino.

Almendrado dijo...

Buena entrada, pero hoy, a medida que la voy leyendo, empieza a dolerme el estómago. Y es que una voz interior me dice "sal de aquí rápido, huele a pesimismo". Una vez ya en los comentarios, me calmo. Sí, deberíamos hacer una lista como la que propone Máster, porque esas cosas pasan, y de eso se aprende para no volver a meter la pata y para afrontar la frustración, que es educativa. Pero me uno al pensamiento de Sarracena. Yo soy optimista por naturaleza, aunque se hunda el mundo. Todo tiene su parte buena y todo tiene solución, por lo menos una solución aceptable, no hay por qué complacerse ni autocontemplarse en las desgracias... estos sujetos y los pesimistas de nacimiento me ponen muy negro. La verdad, es que yo, sin ser un triunfador, pasaría de largo al oler el hedor que sale de esos tugurios que dices en la entrada.

Saludos

Sunsi dijo...

Creo, Lolo, que no hay persona más libre que aquella a la que ya no le queda nada. Total... ¿qué más puede perder? Es sabido que muchas veces la verdad sale de la boca de los niños y los borrachos...y yo añadiría de los que apostaron fuerte y lo perdieron todo o lo van a perder todo.

Pero esa libertad en la que uno cuenta no tiene nada que ver, me parece, con la autocomplacencia del "Porque fíjate lo buena que soy y lo poco que me quejo .. y pobre de mí". A veces es necesidad de compartir. De hecho, el hombre ha sido creado para estar acompañado..."No es bueno que el hombre esté solo"

La diana, para mí, es el respeto que has mencionado. Palabrita de impúdica que va aprendiendo con las tortas que le da sarracena. Tortas bien recibidas porque la conozco bien y sé que no va a echarme el pulso para derrotarme.

Chapó tu comentario.

sarracena infiel dijo...

Honestamente, de tanto en tanto me desabrocho, me retroalimento y me pongo intensa, muy intensa .......

Aunque no os lo parezca, de vez en cuando me sale el cromosoma extra de gilipollez, ese que llevo de serie.

Una vez identificado, viene "Consolación" y "fíjate bien y arrepara, que te mato por ladrón".

Lolo, hedbanna, con mis escasa dotes de internauta he tratado de encontrar alguna versión, sin éxito. La puedes encontrar en "Tatuaje", pero creo que deberás descargar el disco entero.

Driver dijo...

LA DERROTA

Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos, incluso con el tiempo aprendes a escuchar, pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.
Entonces, más vale tenerlo cerca.
Un piano y un acariciador de teclas.
...
Aquella madre libraba la batalla de la educación.
Varios adolescentes aguerridos que desparramaban los calcetines y los consejos por cualquier rincón de la casa.
Por más que intentaba imponer su sentido común, los hijos cabalgaban al galope por el calendario. Se comían las semanas con la misma voracidad que tragaban hamburguesas.
Aquellos cuerpos, invadidos por un ejército de hormonas, bailaban la samba con los consejos familiares.

La madre lo había intentado todo. Ser flexible, inflexible, elástica, rígida, semirígida, permeable, impermeable.
Todo, lo había intentado todo.

Y pasaba lo que pasaba.
Los calcetines y los consejos campaban por los rincones, olvidados.

No sólo parecía que la comunicación era imposible.
Era imposible.

Las fiestas del pueblo. Los jóvenes desgastaban zapatillas en carreras, bailes, aventuras y persecuciones.

La madre estaba cansada.
Muy cansada.
Así que cerró la agenda y se dio un respiro.
Se puso los vaqueros y la camisa blanca.
Dejó el móvil y la lista de tareas sobre el microondas.
Y se fue sin rumbo.

Al cabo de media hora estaba tomando un café en un pequeño tugurio del pueblo.
Un bareto de segunda, silencioso. Entre las callejas encendidas por el reflejo de una lejana verbena.

El dueño del local la reconoció al momento. Tras observar el gesto cansino de una madre, optó por ser prudente, sirvió el café y permaneció callado.
Los dedos de la madre se pusieron nerviosos, comenzaron a golpear con ritmo el velador de mármol.
...
Un grupo de adolescentes entraron atropelladamente en el local. Repostaron cerveza, evacuaron, pagaron y se fueron.

Todos menos uno. El rezagado.
...

A veces pasa, eres madre, golpeas nerviosa una mesa cualquiera, en un bareto perdido, y el dueño del local, empresario de oficio y músico de beneficio, se acerca al piano y empieza a tocar. Sin más.

El rezagado sale del aseo. Aturdido por el ambiente festivo del pueblo. Se sienta en la silla de mimbre y escucha al dueño del bareto.
Que ya no era el dueño del bareto, ahora era el mismísimo Cool Porter, o el teclista de Supertramp, o el auténtico George Greswin.

Allí estaban los tres. Uno bailando con sus dedos sobre el pentagrama. Otra cansada, muy cansada. Y el adolescente rezagado, aturdido, impaciente, desobediente, rebelde, y todo eso que se suele ser con menos de veinte años.

El rezagado mira a la señora. Guapa, piensa. Muy guapa.

Casi sin esfuerzo, como lo más natural del mundo, se acerca a la señora y sin pedirle permiso la coge de la mano y la saca a bailar.

Cool Porter ataca una bella melodía. Ya no es empresario de un bareto de segunda. Ahora es Cool Porter, porque toca como él, se divierte acariciando las teclas como él, incluso siente la música como la sentía él.

Observa complacido como su cerebro se anticipa al juego de sus dedos.
Hacía tiempo que no tocaba tan bien.

Y mientras tanto, de refilón observa como una señora baila con su hijo adolescente.

Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos, incluso con el tiempo aprendes a escuchar, pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.
Entonces, más vale tenerlo cerca.
Un piano y un acariciador de teclas.

El sonido de un viejo piano es así.
Saca brillo al alma.

No hables de derrota.
Mientras que puedas bailar, no hables de derrota.

Baila.

Sunsi dijo...

Toma crítica, Almendrado. Qué bueno es vivir cuando te das cuenta de que no hay dos personas iguales. Es de agradecer. Si no, no sé cómo ni de quién aprenderíamos.

Yo , a estas alturas, rozando los cincuenta, no te sabría decir si soy optimista ... De veras que no lo sé. Sí y a pies juntillas soy vital. Pero este término es confuso.

Entiendo por vital aquél que vive con y a pesar de... ¿Te ha tocado esto? Pues esto. Mérito cero. Por algo tengo ya una edad que me lo ha ido mostrando. Pero sí me pararía en el tugurio. ¡Qué le vamos a hacer! Se me pega todo. El llanto y la risa. El pesimismo, sin embargo, lo considero una tentación de la que hay que salir corriendo, lo más deprisa que se pueda. Eso sí te hace polvo... y quizá , sumándole una porción de yoísmo y de soberbia, transformas las derrortas en fracasos. Bueno... y dicen que la soberbia muere después que el difunto...

Gracias por el comentario... siempre jugosos.

Sunsi dijo...

Buaaafffff, Driver. Pero qué ... la palabra no es bonito... esta vez no me sale. Lo subo. Es obligatorio subirlo...

Mil gracias, Inquilino.

lolo dijo...

No se elige ser pesimista o lo contrario. Ambos pueden vivir la derrota, o el éxito, sanamente.

No creo en el trabajo contra uno mismo...a la larga no funciona.

Sunsi dijo...

Lolo, que con el otro post no me he dado cuenta de tu comentario. Perdón...

No se elige... está claro. La tendencia al pesimismo o al optimismo la llevas de serie. Quizá no me he explicado bien. Quizá debería haber dicho tristeza.
No me refería al ser sino al estar.
Estar triste... Mi experiencia personal sobre ella es que me acaba hundiendo, como si fuera una espiral. No es huir exactamente... no sé cómo explicarlo. Es buscar algo que corte ese taladro que va profundizando y te mina la moral. Cada uno tendrá su fórmula. La música, el paseo, la escritura...

Toca cena... Un beso