miércoles, 15 de julio de 2009

22 comentarios:

Anónimo dijo...

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Driver dijo...

Lo bueno de los mensajes con imágenes es la capacidad de sugerir que arrastran.
La imagen implosiona en el cerebelo y vas tú y te la crees, o no.
Veamos.
Sillas. Esperar. Buscar. Caminos. Senderos abiertos. Primer paso hacia el agua. Flor. El tren está a punto de llegar.
...
Todo un cuento sintetizado.
Gasolina ardiendo junto al encendedor.
Una chispa, una simple chispa, y las imágenes se tornan en palabras.
...
Una sola señal de Sunsi, una simple chispa, un susurro, una ligera indicación y ... la gasolina arde, prendiendo las palabras desnudas.
...
Veamos, intercalamos un texto cualquiera, a vuela pluma, lo dejamos caer aquí, y al rato tenemos un cuento.
El mecanismo de las imágenes funciona así.
Es cuestión de lanzar una frase, dejarla reposar a fuego lento un par de días, y luego, con tranquilidad, dejar que las imágenes hablen solas.
Directamente del cerebelo al teclado.
Hagamos la prueba.

"..., de tanto esperar en aquella estación, de tantas horas observando la configuración orgánica de las bellas flores del parterre, mi sangre entró en ebullición.
A partir de los ciento treina grados Farenheit, nada puedes hacer por enfriarla.
Sangre caliente y a lo lejos el sonido de un tren.
Una mezcla explosiva.
...
Lo sabía, mi vida estaba a punto de cambiar.
Y tan sólo cabía esperar, aguantar el calentón sanguíneo, y dejarse llevar.
Dejarse llevar."
...
Ahora dejamos la frase, y esperamos a que el cerebelo actúe.
Cuando no pueda aguantar la presión, el cuento saldrá sólo.

Inventemos pues un título, no sea que no nos de tiempo luego, cuando toque dejarse llevar.
Veamos.
...
DESPEGUES Y ATERRIZAJES.
...
Sí, ése puede servir.

Anónimo dijo...

Qué ye , oh?

Driver a CAPITAN dijo...

Veamos si el anónimo es EL CAPITAN o es un simple capitán.
Como conozco personalmente al CAPITAN, le dedicarmos un versillo en clave.
Veamos.

¡Oh mi CAPITAN,
azaroso compañero
de mi querida sarracena!
si tú me invitas a cordero,
pararé mi trailer en Tarraco,
un día de luna llena,
tú pones el cordero,
yo la cervecita,
Sarracena la explosiva,
que nos deleite
con su figurita;
que se apunte la Sunsi,
y así tendremos completa,
la suculenta
cenita."

Y ahora a esperar su respuesta.

Sunsi dijo...

Menos mal que dije que bajaba persianas... Lo mío con el blog es un tema de atracción fatal.

Anónimo??????, estaba probando una tontería de ésas que puedes colocar en un blog y me he animado . He subido fotos que he usado varias veces para ilustrar una entrada y les he puesto una etiqueta. Nada más que eso. Cada imagen me sugiere un sustantivo o un infinitivo... Y lo he subido. No tiene más historia.

Reconozco que lo de las estrellitas hortera... Y ahora que lo pienso no sé si eres el anónimo del verano hortera o el supuesto capitán.

Un saludo

Driver dijo...

Por cierto Sunsi, estoy leyendo el libro "Cuéntalo bien".
Interesante. Muy cinemátográfico.

Sunsi dijo...

Hombre, Driver, ¡cuánto tiempo!. Nunca más voy a decir que bajo persianas. Simplemente aminoraré el ritmo y ya está. No soy capaz de cumplirlo...

Acabas de escribir una píldora de "Taller de escritura". Esa es una de las técnicas. Aunque mi propósito sólo era colgar imágenes que a mí me dicen mucho. Y en el blog están más vistas que aburren.

Lástima de estrellitas. No se pueden eliminar. Ya lo he probado.

Buen título Driver. Gracias por entrar y por contar.

Anónimo dijo...

Un verano hortera 4)

Sin haber adelantado mucho, pero con un tambor de detergente en el carro, aparece la duda de por qué número andará el pescado, descubriendo con estupor que sigue por el quince, porque la empleada eficaz limpia sardinas para un encantador joven que se lo ha pedido. Se dirige entonces a la zona de lácteos donde quedan tan sólo dos cajones de la leche que nos gusta, y como ese pasillo parece más vacío que otros decide comprar también batidos de chocolate en envase pequeño, que no gustan mucho en casa pero cuyos estantes aparecen repletos. Lo mismo pasa con el papel higiénico y el rollo de cocina, que aunque es floreado y de una sola capa van directos al carrito, en previsión de lo que pase. Una vez estos básicos productos en nuestro poder, vuelta a pasar por el puesto de pescado desde donde se oye cantar a la dependienta de la carne el número dieciocho, con lo que se plantea la duda de si cambiar de cola. Ante las lentas peticiones de los clientes se decide el cambio, porque se piensa que el ritmo del pescado es difícil que aumente, y tras intentar que la antipática de la carne se ofrezca a limpiar el pollo y partir la cinta de lomo, uno carga con el pollo sin limpiar y el lomo en una pieza, corriendo con el carro, que ya empieza a pesar, al puesto de la verdura, confiando aún el cadencioso ritmo del pescado. Allí está el dependiente a solas, ya que los clientes han desaparecido y decide pasar a nuestro turno directamente, un misterio bastante hortera. Se anima uno a aprovechar que esta solo para comprar unos tomates bastante rojos pero insípidos, un melón que eligió el chico y aguantará hasta el jueves, unas ciruelas también rojas, más de un kilo, pimiento verde, puerros, cebollas y todo en buena cantidad.
Desde el fondo derecho se oye a la empleada del pescado cantar el cincuenta y dos; justo el tiempo de llegar al mostrador y comprobar estupefacto que las sardinas volaron pocos números antes y merluza de playa no queda. Ofrecen calamar congelado y salmón de aspecto dudoso, por lo que uno prefiere dejar el pescado para otro día y regala el número a una señora que lleva el noventa y uno.

No importa, el martes vuelvo a otra hora, por la tarde por ejemplo, cuando acabe de llegar el camión frigorífico, que me despierta de la siesta todos los días a las cinco. Pero no es fácil de engañar un verano hortera, ni a sus innombrables placeres; el martes a las cinco y media vuelve uno y se encuentra a los mismos que por la mañana, y además el número del pescado es el setenta y dos. Tal vez todos vieron el camión desde casa y decidieron cambiar su hora, pero no pararé hasta que comamos sardinas a la plancha, aunque tenga que limpiarlas.
A mi me gusta saber que tanta gente tiene qué comer, disfruta de los mismos placeres y le gusta también que le limpien las sardinas y le partan el lomo. Me gusta dormir poca siesta, que si no te levantas de genio. Me gusta tropezarme con enormes carros llenos de cerveza y comida, y verdura de otro sitio y papel de una capa y oír cómo las madres pelean para que sus hijos no sean caprichosos, sobre todo cuando llegamos a las cajas y esperamos juntos el turno, que es otra buena manera de invertir el tiempo, y aprender de los hombres.

Sunsi dijo...

Anónimo... traslate, please.
"Qué ye , oh?" ¿Es un dialecto de por allí, donde las Asturias... o las Galicias o qué?
¡¡¡Que os pongáis un pseudónimo, anónimos!!!. Por favor, ¡¡¡que no me aclaro y no soy vidente ni tengo poderes extrasensoriales!!!

Si es que no cuesta nada...

Sunsi dijo...

Anónima... Tienes que ser anónima obligatoriamente. Tanta estrategia para comprar me suena y no precisamente de los caballeros...

Otra estrategia es dividir los productos en súpers distintos y cercanos. Sin dudarlo, carnes en el Area de la Guissona. También el pan es más barato. Para la limpieza el Shlecker. Y el resto una gran superficie o no tan grande... Como no sé dónde se ubica tu verano hortera... igual es mala idea.

Tienen chispa tus descripciones. Gracias por amenizar el blog.
Un saludo. Acuérdate del pseudónimo, por favor.

D dijo...

Sí Sunsi, es anónima.
Ningún hombre compra así, como en la descripción.
Los chicos racionales compran por orden alfabético: Azucar, bacalao, mortadela, sardinas.
Los irracionales compramos a bulto:esto sí, esto no, lo dejo, lo cojo.

Sunsi dijo...

O con una lista que le confecciona con todo lujo de detalles su mujer... O como compra Jesús, que ya venía enseñado. Un puntazo para la abuelita.

FRANK dijo...

Qué, bonito post!

Has confeccionado una estupenda gymkhana fotográfica!

La verdad es que una imagen vale más que mil palabras.

Saludos

Sunsi dijo...

Gracias, Frank. Le sobran las estrellitas, ¿verdad?. Jugando, jugando... me salió esto. Y luego los chic@s de casa me llaman friki... "Cosas de mamá" ...

Un saludo

Rocío dijo...

Estoy contigo en que le sobran las estrellas. Pero está bonito. Besos a través de las rendijas...

Sunsi dijo...

Rocío, el cuento que te regalaron Driver y Máster sí está bonito...

Ya ves... persianas bajadas... No sé por qué digo cosas que luego no cumplo. Eso sí, colgar fotos no es lo mismo que pensar de oficio. Unos post más ligeros... En verano, todo más ligero.

Besos, princesa.

Blancael dijo...

Persianas bajadas¡¡¡¡,jejjjejee
no puedes¡¡¡¡¡
por cierto tu ciudadano de 19 es un aunténtico encanto, te lo digo de todo corazón.
Hoy en Barcelona, todo va bien, estamos contentos, ya hablaremos,
Hoy soy breve ,que estoy cansada ¡¡
un beso-

Blancael dijo...

Por cierto las cuñadas ,jejejje, duermen en la misma habitacion, están encantadas¡¡¡,
otro beso

Driver dijo...

Veamos.

DESPEGUES Y ATERRIZAJES.

Mi abuelo pilotaba hidroaviones.
Estos aparatos son diseñados por jóvenes ingenieros, construidos por artesanos del metal y destrozados por abuelos insconscientes.

Mi abuelo era de éstos últimos.
Pilotaba hidroaviones rojos y amarillos del servicio de extinción de incendios.

Si arde el monte, pueden arder las casas, y dentro hay gente en pijama que sueña.

Así que allí estaban ellos, los locos de los hidroaviones. Les avisaban tarde y mal. El sistema de comunicaciones era una castaña pilonga. Los pantanos estaban rodeados de puntiagudas agujas de granito. Las casas con gente en pijama, entre peligrosos tendidos eléctricos.

Para mejorar el panorama, cargar 20 toneladas de agua, subirlas a las nubes, corre corre que te pillo, baja a caponis y acierta en el desparrame acuoso, era una labor que no se aprendía. Simplemente se hacía bien y se hacía mal.

Si se efectuaba una buena maniobra, los señores del pijama desayunaban a la mañana siguiente.

Si errabas y lanzabas el agua a las conchinchinas, tenía que vivir con el peso de la conciencia maltrecha. Ardua tarea.
...
Mi abuelo estaba un poco ido. Dicen que erró cuando era joven, y que por la noche tenía pesadillas terribles.

Otras muchas veces acertó, pero los parabienes no estaban hechos para él. No se perdonaba una, ni ninguna.
...
"Diego, tienes que despegar, no te lo pienses, siempre tienes que despegar".

Ése fue su legado.
...
Durante toda mi vida se me han presentado momentos de indecisión.
He tenido que tomar determinaciones donde no sabes nunca si aciertas o no.
Cara o cruz.
Pares o impares.
...
Tengo las imágenes gravadas de los amerrizajes y despegues de mi abuelo en el Mar Menor; ése gran lago de origen volcánico, ubicado en Murcia.

Un enorme hidroavión se apoxima al azul, entre la isla de la Perdiguera y La Manga.

Pica, devora trescienta olas, y sube penósamente.
...
Cada verano, durante veinte años.
Casi cincuenta servicios por verano.
Luchando contra la hectárea chamuscada.
...
Nunca supo las vidas que salvó.
Era imposible saberlo.
...
"..., de tanto esperar en aquella estación, de tantas horas observando la configuración orgánica de las bellas flores del parterre, mi sangre entró en ebullición.
A partir de los ciento treinta grados Farenheit, nada puedes hacer por enfriarla.
Sangre caliente y a lo lejos el sonido de un tren.
Una mezcla explosiva.
...
Lo sabía, mi vida estaba a punto de cambiar.
Y tan sólo cabía esperar, aguantar el calentón sanguíneo, y dejarse llevar.
Dejarse llevar."

...
El tren llegó a la estación.
Tenía un billete, un bocadillo de mortadela, trescientas pesetas y la marca de los labios de mi madre en la mejilla.

"Diego, tienes que despegar, siempre tienes que despegar".

Me subí al tren.
Empecé una nueva vida.

Tenía que honrar la memoria de mi abuelo.

Espero no defraudarle.
...
Cuando veo las maniobras de los aviones, jugando con el aire, revoloteando con las turbulencias, me acuerdo.

Hay trabajos que no se hacen por dinero.

Nunca se hacen por dinero.

Sunsi dijo...

Blanca... pues ya sabes más que yo. Todavía no hemos podido hablar con nuestra pequeña saltamontes. No sé si es que tiene el móvil apagado o no hay cobertura. María hubiera hecho lo indecible para ponerse en contacto con nosotras. Esta Blanca, siempre con un pie fuera, es una desarraigada...

Me alegro de que estén bien y que haya ido bien en Barcelona.

Nos vemos el domingo. Tengo libros para ti de parte de Carlos. El ciudadano está un poco mustio. Se le esá haciendo larguísimo este mes. Menos mal queya queda poco...

Un beso, guapa. Aprovecha para descansar.

Sunsi dijo...

Has honrado la memoria de tu abuelo...le diste su palabra y la cumples. De eso estoy segura, Driver.

Siempre hay un día en el que toca subirse a un tren. Primero solo. No tienes ni idea de lo que te vas a encontrar. Buscas el camino más adecuado para colgarte la mochila para empezar a andar. Y a veces el más adecuado tiene vallas que hay que saltar o romper. Y echas a correr. El tiempo apremia. Sólo hay un camino, sólo una vida. Y ahí, al final está tu tesoro... Per hay que subirse al tren. Si no, no hay camino ni andadura ni esperanza ni hallazgo.
Atenta la mente: la casera

Driver dijo...

Sunsi.
Honrar la memoria de los que ya se han ido se ha convertido para mí en una costumbre.
Cada día me enfrento a nuevos retos. Algunos bienintencionados y otros..., tan confusos y enrevesados que puedes palpar la maldad en cada coma, en todos y cada uno de los diptongos, en las entonaciones y sobre todo en los silencios.
Es entonces cuando pienso: "Tranquilo chaval. Piensa.¿Qué haría el abuelo?, ¿cómo reaccionar papá?"

Imagino que soy un actor y que voy a interpretar el papel que haría el abuelo o el padre.

Es la única manera que conozco de evitar hacer lo primero que me viene a la mente cuando me encuentro con la maldad: Coger una ametralladora e impartir venganza.

Sé que la venganza no me va a aportar nada. Así que me calmo y actúo como lo harían uno de los dos actores que más he querido.

Y luego, cuando la parte contraria me mira extrañado, cuando actúo de manera sosegada y trnquila (a pesar de tener las venas del cuello marcadas y el dedo en el gatillo), para acallar mi lado salvaje, concluyo.

"Esto te lo ha dicho el nieto de Emilio o el hijo de Diego".

Es la única forma de acallar mi lado oscuro, de honrar su ausencia y de no meterme en un lío de narices.

Y cuando la cosa es todavía más difícil (que casos tengo para aburrir), utilizo la fórmula B, poco porque no puedo abusar de ella.

"El nieto de Emilio no puedepermitiese hacer el ridículo"

La parte contraria se queda perpleja por el cambio de ritmo, y yo salgo de un apuro.

A veces la palabras te sacan de los líos.

Y los recuerdos...