sábado, 12 de diciembre de 2009

Tiempo de espera.




Falta... nada. Una par de semanas… “¿Cómo hacíamos antes, que ya no me acuerdo?.” Antes... preparábamos la Navidad; nos preparábamos para el Nacimiento. La Navidad es cristiana porque el que nace es Cristo. Si la Navidad no es celebrar, revivir que Jesús vuelve a nacer, no es Navidad. Podrán ser las vacaciones de invierno; podrá ser una oportunidad de demostrar nuestras habilidades culinarias... o el buen gusto en el diseño de los adornos, del árbol; podrán ser también los días más apropiados para comprar ese capricho o el último grito en no sé qué digital. Podrá ser eso; unos días de actividad frenética, para... ¿alguien sabe para qué? Y acabamos con estrés, con malhumor, con desasosiego y con el bolsillo vacío. No, esto no es Navidad.



Estas líneas podrían titularse “Un Rincón para la nostalgia”. Pero la añoranza a secas, la que nos paraliza y nos deja anclados en el pasado, no sirve para nada. Podemos hacer algo. Podemos llenar de contenido todos los símbolos que recorren las calles como cascadas de luces amarillas, rojas, plateadas. Esta semana la Virgen María siente con más intensidad el peso del Niño en su vientre. Seguramente lo acaricia y José está agobiado porque aún no sabe si encontrará un lugar digno para que María pueda dar a luz. Es tiempo de espera. Nosotros nos adelantamos y preparamos el establo lo mejor que sabemos. Buscamos la mula y el buey, la única calefacción de la que dispondrá Jesús. Hemos ido a recoger ramas, piedras, un poco de verde. Nos resistimos a llenar un cubo con arena porque la casa se pone perdida, pero al final cedemos ante la insistencia de los más pequeños. La estrella se desplaza y va dejando una estela blanca en el firmamento. También los pastores están trabajando, como todos los días, en las montañas de corcho o en ese papel rígido que se puede moldear como uno quiera. Las ovejas están esparcidas por la superficie más llana. Siempre se nos caen. En los picos más altos, los que están más alejados de la cueva, pegamos algodón o echamos un poco de harina o los pintamos con tipex. Este año no hace demasiado frío –hace más de dos mil años quizá sí- y pensamos cómo dar más calor al pesebre. Ideamos una fórmula para que la cuna improvisada sea blanda y el Niño no eche en falta un colchón. Cogemos un poco de relleno de una caja que lleva una pegatina donde se advierte: “Muy frágil”.


¿Qué más? ¡Ah, sí! El regalo. Últimamente se nos olvida patearnos las calles del alma hasta encontrar un obsequio para el que va a nacer. Sí, es cierto que el 25 los pastores llevarán comida. Y el día 6 los Reyes obsequiarán a la Sagrada Familia con oro, incienso y mirra. Pero tantos días de fiesta a costa del Niño y ni siquiera pensar en un detalle... ¿Cómo es el Niño? ¿Qué necesita? ¿Qué puede hacerle ilusión? Caemos en la cuenta de que el Niño es Dios. Y podría haber nacido en cualquier otro lugar más confortable, pero no ha querido. Deducimos que no espera lujos ni derroches. Entonces....¿Qué le regalo al Niño? Tal vez nos dé alguna idea este precioso poema de Lope de Vega.



“Yo vengo de ver, Antón,

un niño en pobrezas tales,

que le di para pañales

las telas del corazón” .


Unas telas limpias, lavadas con reconciliaciones pendientes, con cansancios que no se notan, con esas palabras hirientes que finalmente no pronunciamos. Unas telas que, después de bregar durante todo el año, tienen algún descosido. Aún da tiempo a apañarlas con un zurcido... de solidaridad, de amor compartido. “Las telas del corazón”. Contemplando en silencio el Belén es fácil descubrir cómo repararlas. Todavía quedan un par de semanas.

Cuelgo el Tamorilero. El vilancico preferido de la casa. Es como cantar rezando o rezar cantando.


Bego... Este villancico es para ti.

20 comentarios:

Antonio Azuaga dijo...

Bella y sentida entrada, Sunsi. Como es la verdad, vamos: sentida y bella. Porque cuando la verdad no es sentida, se convierte en una falsificación, en una mercancía de contrabando que se cuelga de las calles para no se sabe qué; o sí se sabe, y es peor. Y cuando no es bella, cuando la verdad pierde belleza, entonces simplemente es mentira; una suciedad deforme que, algunos dicen, adorna. Pero, claro, ahí está Lope –qué bien traído, Sunsi– para hablarnos de esas “telas” que, a Dios gracias, no encontraremos nunca en unos grandes almacenes.

Un saludo de los telares de Lope.

Driver dijo...

BUSCANDO A UN NIÑO.

¿Dónde está ese niño?
Lo quisiéramos encontrar.

¿De qué rincón sale el llanto?
¿De por aquí o de por allá?

Estamos tan perdidos,
que esta empresa,
nos durará la eternidad.
...

¿Qué esperas muchacho?
¡Que te venga él a encontrar!

Pues búscate una silla,
así descansarás.

Eleva tu sangre,
y déjate de mentiras,
que el niño está dentro,
de tu piel y de tus días.

Si quiere encontrarlo,
remueve ya el baul,
el que llevas muy dentro,
pegaíto a tu cruz.

Trapecista dijo...

Te felicito por la entrada, muy propia para las fechas actuales. Muchas gracias, tus reflexiones ayudan mucho.

Y el tamborilero..., tierno, el muchacho le ofrece lo mejor: su música, que le sale de dentro.

Felices Navidades para ti, tu familia y toda esta familia del blog, que, aunque escriba de muy uvas a muy peras, yo también participo de ella.

Sunsi dijo...

Hola, Antonio. La entrada es un viejo artículo. Tiene años, pero sigue ahí el mismo sentimiento ante la llegada del Niño Dios. También la misma convicción de que es realmente un tiempo de Esperanza y de mudanza.

En estas fechas me aturde un poco la actividad comercial frenética. La entiendo pero no la comparto. Y ahí está Lope para recordar que hay que buscar en los grandes almacenes -me ha hecho gracia la ocurrencia...- del alma. Igual primero habrá que sacudir las telas... con polvo o con moho... y después elegir las más suaves para que no le escuezan al Recién Nacido.

Mil gracias por tu comentario.Me voy chutando a los telares de Lope.

lolo dijo...

Hoy me he sentado, Sunsi, con la cabeza llena de pájaros en forma de canciones que grabamos mientras dormía.

Hoy me levanto y el paisaje se ha cubierto de un amor sereno, con el portal en el centro y una cuna vacía que espera.

Pienso en "mis telas": pobres, doloridas, también a la espera. Que ese niño me regale su ternura, su humildad, su misterio de amor para todos los hombres. Porque yo, como el tamborilero, poco tengo que darle. Si no me lo regala él...¿qué puedo hacer yo que estoy como una boba esperando a que venga?

Gracias por la compañía en este tiempo gozoso. Sabemos que acaba también con canciones del corazón.

Sunsi dijo...

Qué bonito, Driver. Muy bonito. Mucho.

El final me ha recordado un villancico que suena poco en las calles y en los Cortes Ingleses.
Igual lo sabes. Por si acaso te copio el final:

Dime Niño de quien eres
y si te llamas Jesús.
Soy amor en el pesebre
y sufrimiento en la Cruz.

Resuenen con alegría
los cánticos de mi tierra
y viva el Niño de Dios
que nació en la Nochebuena.

Un saludo, colega de cuitas blogueras

Sunsi dijo...

Cuánto tiempo, Trapecista. No obstante, te asomas siempre en momentos importantes de la vida del ser humano. Adviento. Me alegro de que te haya gustado la entrada y el Tamborilero. El Tamborilero se canta como dices... desde dentro. Incluso la melodía, lenta, ayuda a cantar sabiendo qué cantas. Todo lo que ofrecemos desde nuetra pobreza...

Gracias por tu comentario. Un saludo lleno de Esperanza.

Sunsi dijo...

Querida lolo... Entre ayer y hoy uno se da cuenta de que la espera es alegre, que la risa no es vacía. Nace de la sencillez de quien se hace niño estos días y rebusca en su caja de objetos valiosos y resulta que no tiene más que uno que esté en condiciones. Se arremanga y lo apaña... y lo coloca al lado del pesebre vacío, para que el Niño encuentre una sorpresa que nadie advierte. Es tan poca cosa que ni se ve. Justo en este instante cae un chorro de paz que no podemos comprar ni vender ni pesar. Y se te ponen los ojos grandes, redondos...como los del tamborilero.

Yo también espero... como tú.
Un beso, pardilla-Amaya.

ana dijo...

Navidad es una estrella, Luz.

Y ahí estaremos, con nuestros presentes. Algunos sonoros, visibles... pero otros, de silencio.

Has puesto EL VILLANCICO... ese que nunca puedo terminar...

Sunsi dijo...

Anita, guapa...El VILLANCICO. Para mí también es el VILLANCICO.

Se puede acabar de cantar en silencio... y alguna cosa más que creo haber entendido.

Un beso, amiga.

Bego dijo...

Muy bonito el post Sunsi!!
"Navidad es Navidad toda la tierra se alegra y se entristece la mar, marinero adónde vas echa tus redes y reza que el Niño está por llegar...· me gusta en particular.
Feliz Navidad a tod@s!!
Besitos
Bego

Driver dijo...

CUENTO DE NAVIDAD.

Algunos días, te levantas con el corazón partío. Sin ningún motivo.
Te hace falta una tirita.
Sales a la calle y la buscas.

El Driver se levantó temprano.
Un día frío de invierno en una gran ciudad.
No sabía bien el porqué, pero su corazón estaba roto.
Le solía pasar en Navidad.

Se fue al bareto del barrio.


_”Güenos días Manolo, un cortao”.
-“Me debes 100 pavetes, chaval”.
-“Lo se, por eso vengo, para que sepas que sigo vivo”.
-“¿Mala racha?”.
-“Si”.
-“¿La leche fría o caliente?.


Cuando no sabes por dónde tirar, lo mejor es arrimarse a algún amigo.
Aquella mañana el Driver se había puesto su mejor vaquero, la camisa blanca de la boda del “Pupas”, la cazadora de cuero y las botas de la mili. Macarra total.

Se fue al Primero de Octubre en metro. Allí estaban. Las ambulancias.
Antes de entrar a la cafetería del hospital, observó detenidamente los vehículos aparcados en urgencias. Había una con el lateral derecho completamente abollado. No había duda. Era la del “Pupas”.

Aquellos hombres hablaban poco. Sus frases eran de dos palabras como máximo. Los mismos dígitos que los de sus cuentas corrientes. Un par.

El Driver entró en la cafetería. Su amigo al fondo. Junto a la máquina de tabaco. Con una enfermera del Samur. Jovencita. Pardilla.

-“Güenas, Pupas”.
-”Güenas, Driver”.
-”Aquí la Sunsi, ATS”.
-“Cantao, Sunsi”.
-La chica les miró distraídamente. Estaba desayunando y a la vez rellenando los partes del turno de noche.

A veces la vida son tres cosas. Encima de la mesa estaban. Las llaves de la ambulancia, el taco de partes y unos sobres de Frenadol.

El Driver observó con disimulo su blanca camisa. Una diminuta mancha de sangre a la altura del corazón. ¡Ya estamos!, pensó.
La Navidad otra vez. Siempre me pasa.

El parte del turno de noche estaba a tope. Dos infartaos, tres preñás que rompieron aguas, dos abueletes , un castañazo en la cuesta de las perdices. Noche flamenca.

-“¿Cuántas horas llevais?-les preguntó el Driver.
-“Cinco”- respondió el Pupas.
-“Diez”- dijo la Sunsi.

El camionero calculó que serían diez. Acababa de conocer a la ATS, y ya se fiaba más de ella que de su amigo. Pasaditos de horas que estaban.

Driver dijo...

Y de pronto ocurrió.
Se iluminó el piloto rojo del busca de la Sunsi.
Un conversación breve, y la pardilla empezó a dar órdenes, con un par.
-“Pupas, nos vamos, castañazo en la nacional II, carretera de Barcelona, hay niños”.

El Pupas salió a la velocidad de la luz, pero el Driver ya estaba abriendo la puerta de salida, preguntando a Sunsi cómo estaba el Pupas para conducir y calculando mentalmente cual era el recorrido más corto, tó a la vez.

Y aquella pardilla, contrato de prácticas, ATS guerrera, dijo justo lo que el camionero quería oir.

“Driver, conduce tú que el Pupas va pasado de horas”.

El cielo se abrió, los Cuatro Evangelistas dejaron la partida de tenis y se pusieron a rezar.

Sesenta segundos, la diferencia entre la vida y la muerte son sesenta segundos.

El corazón del Driver empezó a bombear sangre de forma frenética. Es lo que tiene la adrenalina. La camisa blanca echa unos zorros. Zorros rojos.

Salieron del Primer de Octubre a noventa. Tres retrovisores de los coches aparcados volaron. Fiu, fiu…

Se incorporaron a la M-30 en pleno atasco. Los dos metros de arcén se convirtieron en dos y medio gracias a los bocinazos de la ambulancia. Lateral derecho rozao contra el guardarail Fius, fius. Justito para pasar.

Entrar a la carretera de Barcelona a ciento cuarenta provocó un extraño brillo en los ojos de la ATS, y el comentario de tres palabras, “Driver,tás pirado”.

Sesenta segundos, la diferencia entre el infierno y el paraíso son sesenta segundos.

Algunos días, te levantas con el corazón partío. Sin ningún motivo.
Te hace falta una tirita.
Sales a la calle y la buscas.

En aquella urbe de casi cinco millones de habitantes, un vehículo avanzaba a la velocidad de la luz. Gente de barrio. Luchando por la vida.

Era Navidad, y los Cuatro Evangelistas estaban pendientes de nosotros.

Aguantando la respiración.

A ciento cuarenta.

Persiguiendo estrellas por la carretera de Barcelona.

Sunsi dijo...

Bego... la cuelgo después de leer acabar de leer la historia de Driver. Ya sabes..."tá pirao"...Ojo, que no lo digo yo. Á la Historia me remito.

Un beso, guapa...la más elegante de Tarraco.

Sunsi dijo...

Driver... ¿Hace un traspaso del blog? ¿O te quedas como Inquilino Mayor de la República? Menuda historia. A toda pastilla, fui fiu, el día de Navidad... Ahora sí que puedo decir, con conocimiento de causa, que serías el mejor conductor de ambulancias de España...Y vete a saber si quizá del Planeta. ¡¡¡Jesús , María y José!!!, ¡¡¡cómo corres..!!!. Testigos son Sarracena, Capitán, mi santo y yo misma. Eso sin llevar sirena. Que si llevaras sirena dudo que las ruedas tuvieran tiempo de rozar el asfalto.
¿Te sirve Anita de León para la historia? Yo es que pasé mucho miedo en los madriles. Cerré los ojos y pensé "si nos estampamos...por lo menos la compañía es grata..."

Espero no tener que salir corriendo por una incidencia de este estilo el 25 de Diciembre. Pero si hay que ir...se va.

Saludos y mil gracias, Inquilino Jefe.

sarracena más infiel que nunca dijo...

Estooooooooooo, tan bonita entrada, tan bellos sentimientos, tan profundo el sentimiento .....

No me he recuperado, casi no puedo escribir.....

Sunsi dijo...

Sarracenaaaa. Tocando de pies en la arena, menos celestiales y más "terrenas". ¿Qué prepararás el 24 para la Gran Cena?

sarracena infiel dijo...

Para el 24, sopa de "galets amb mandonguilles" y roastbeef, con pure de patata y escarola.

Para el 25, más sopa y una poularda (o sea, una gallina fina) rellena de salchicha, seta, foiem trufa y prunas.

Vino tinto, Vichy y turrones varios (pocos, pues no somos nada dulceros)


¿Te apetece? Ya sabes que, para apuntarse, como para la ternura, siempre hay tiempo........

Sunsi dijo...

Sarra, se me hae la boca agua... Claro que me apetece, pero como dicen aquí "Per Nadal, cada ovella al seu corral" Muchas gracias. Siempre tan hospitalaria...

Un abrazo y con Dios.

ana dijo...

No, aclaremos Sunsi... que no, que yo no sirvo para esa historia ya...

... pues ni pardilla, ni jovencita... en eso de las lides enfermeriles... ainssss.

Bessososososos