martes, 25 de noviembre de 2008

Ellos nos dicen qué es civismo.


A raíz del post de ayer y de un comentario de mi amiga , la excavadora oficial del blog, recordé las Ordenanzas municipales de mi ciudad. Y también ayer , en una patio de vecinos, la ropa tendida a la vista de todos, (incívico, incívico) salvó la vida a un crío. Paradojas de la vida.


La Ordenança General de Convivencia Ciutadana i ús dels Espais Públics de Tarragona ocupa unas noventa y tantas hojas y viene a ser como un listado de buenas maneras en los espacios públicos de Tarragona. Contiene 219 artículos donde se desglosa todo lo que no se debe hacer y las sanciones correspondientes.


Cuando terminé su lectura me planteé varios interrogantes. ¿Son indispensables tantas prohibiciones?. ¿Quién será capaz de recordarlas?. ¿Por qué el ayuntamiento ha considerado necesario descender a una serie de detalles que son de sentido común?. ¿De qué medios dispone para controlar todo lo que se define como espacio público?.

Los que compartían mi estancia ¿privada? –será interesante comprobar que no es tan privada- mientras leía las mentadas Ordenançes pensaron que estaba ojeando una tira de Mafalda... ¡siempre me hacen sonreír!. Pero después de intentar analizar lo que hay detrás de prohibiciones como escupir, realizar necesidades fisiológicas, mofarse de un viandante, sacudir las alfombras desde el balcón... se te hiela la sonrisa. ¿Es que todos estos comportamientos no son, a todas luces, inaceptables tanto en la vía pública de Tarragona como en el lugar más olvidado del planeta?. Se recogen varios ejemplos de esta índole. Todos tienen un nexo común, que obedece a lo que se considera mala educación y, escarbando un poco más, a una mal entendida naturalidad. Es aquello de ... “lo hago porque me lo pide el cuerpo” . Tal vez en la ficción esta “espontaneidad” resulte atractiva. Pero en la vida real no es más que un individualismo egoísta que dificulta la convivencia y va minando la capacidad de cuestionarnos si hacemos insoportable la existencia de nuestros conciudadanos.


Que no estamos solos se aprende... y no precisamente en un pliego de ordenanzas municipales, que pocos se molestarán ni siquiera en comprobar si están escritas en alguna parte. El ser social se forja en el ámbito familiar y se edifica con ladrillos de respeto. Cuando el edificio está terminado, los individuos han interiorizado los principios que rigen las relaciones humanas y no necesitan sacar una “chuleta” para aprobar el examen de Buen Ciudadano. La administración ha tenido que suplir lo que debería ser competencia de la familia y pegar tiritas en unas heridas que –probablemente- seguirán infectadas de falta-de-respeto si no se curan en casa.

El respeto es el nutriente básico de la convivencia. Porque es la superación del “vive y deja vivir”... que da paso a otro estadio: vive de tal modo que los demás puedan, como mínimo, vivir como tú quieres vivir; trata a los demás como tú quisieras ser tratado. El respeto garantiza el derecho que tiene toda persona a actuar con libertad, siempre y cuando su uso no dificulte o impida el ejercicio de los derechos de los demás.


Y ahí sí que no entiendo la falta de rigor de las Ordenançes .


Colocar al mismo nivel el escupitajo y a los sin-techo que se ven obligados a dormir en la calle...

Incluir en el mismo lote las actitudes que vulneran la dignidad de la persona con los artistas callejeros, que prefieren actuar al aire libre a procurarse el sustento con métodos no lícitos...


¿Pueden? ¿De verdad pueden inmiscuirse en que alguien prefiera -es un ejemplo-limpiar los cristales de un coche a escarbar en la basura para poder comer?


¿Cuál es el límite de lo que se puede o no se puede ordenar?
(:::)
Música a pertición de ... ¿Elsa Pataki? ¿Norma Duval? ¿Un anónimo .... ?


15 comentarios:

pepa dijo...

Mis comentarios:

1)Educación como cortesía, urbanidad; es decir, el comedimiento, atención y buen modo en las relaciones sociales.

2) Educación como conjunto de disciplinas y ejercicios encaminados a lograr el desarrollo e instrucción de la persona por medio de la acción docente.

3) Sin la segunda no puede sxistir la primera.

4) Sin ambas, no puede darse una sociedad que tenga interiorizados como positivos determinados valores.

5) Por otra parte, los legisladores, los administradores de la cosa pública no son ajenos a la sociedad a la que representan, organizan y administran.

6) Nos devuelven el reflejo de lo que somos como pueblo, país, ciudadanos.

CONCLUSION

Somos un país poco formado, poco educado, poco cortés y esa realidad se pone de manifiesto en la elección de nuestros gobernantes, la Administración y
las leyes.

pepa dijo...

¡Ah! Y por si no quedó claro, apostillo: "ELLOS NOS DICEN QUE ES CIVISMO" ELLOS somos NOSOTROS.

mireia dijo...

Este tema me resulta más fácil que el anterior, o al menos más cómoda para hablarlo.
Las ordenanzas que son de sentido común irritan a la gente de mi generación por obvias.
Pero también es verdad que eso que a mi me parece obvio, lo vivían de una determinada manera en mi casa, las de los abuelos, en el colegio
Y ahora parece ser que no. Por eso, parece que lo que esta bien/mal lo marca una ley, y no al revés.
Corrígeme si estoy equivocada Pepa.

Anónimo dijo...

el caer en legislar todo es un exceso de las sociedades que dan demasiada importancia a la norma y poca a los principios.

Si la gente sabe los principios y tiene la capacidad de adaptarlos a la situación, la vida sería mejor.

El problema es cuando legislamos a cuántos km debemos poner un bar de un colegio... porque somos incapaces o nos desautorizan para hacer un discurso sobre la moderación del uso del alcohol.

Cuanto la ética no puede hablar de virtud, habla sólo de normas. Cuando se incapacita a maestros y padres para hablar de "cosas fuertes" sólo nos queda el amparo de la norma que acaba legislando lo imposible.

Propio de anglos, por otra parte: mucha norma, mucho código ético, poca virtud... real, de dentro, todo encorsetado y muy poco atractivo, claro.

Anónimo dijo...

Y soy Norma Duval la que ha dicho esto, digo.

pepa dijo...

Efectivamente, una gran parte de las formas de convivencia - la urbanidad - han ido adquiriendo naturaleza normativa en sentido jurídico; por utilizar un término muy en boga: se ha "judicializado" la vida social; la ley "marca" como bueno o malo cosas que antes se daban por sabidas o se tenían como asumidas.

¿Por qué? Es un asunto complejo que, requiere, me temo, más sabiduría y cultura de la que tengo.

A Norma no le digo nada, que nos peleamos y luego el disgusto no me deja dormir y quedo sin vivir en mí.

Elsa Pataki dijo...

Gracias a Dios. Norma Duval ha sabido decir con el vocabulario acertado, lo que yo quería decir.Por fin

pepa dijo...

Y a Elsa, tampoco; bueno sí: bonita, pelín ordinaria estás ¿no?

Martín dijo...

Sociedad que pierde valores, sociedad que en uso de su libertad hace lo que quiere, sociedad que no respetaa al vecino..., sociedad que necesita normas hasta para imponer lo que ya dice el sentido común.

Sunsi dijo...

Observo que entra aquí gente de lo másssssss. Volando al cole. Volando para casa. Y hoy doy en casa una clase de filo. ¡¡¡¿¿!!!

No sé si cuando entre me pondré intensaaaa o aporrearé ls teclas. A ver cómo se me da. Un avemaría, hebdanas

Ta luego..un poco tarde hoy ...

Anónimo dijo...

El civismo (del latín civis, ciudadano y ciudad) se refiere a las pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en colectividad. Se basa en el respeto hacia el prójimo, el entorno natural y los objetos públicos; buena educación, urbanidad y cortesía.

Se puede entender como la capacidad de saber vivir en sociedad respetando y teniendo consideración al resto de individuos que componen la sociedad siguiendo unas normas conductuales y de educación que varían según la cultura del colectivo en cuestión.

Anónimo dijo...

A buen entendedor...
http://es.youtube.com/watch?v=Y0TEa-Aa4sU

Sunsi dijo...

Por favor, anónimo, quítate la careta. Que ando despistada y no me cuadras.

Cuelgo el vídeo, pero tú te identificas. ¿OK?

Diego Peñas dijo...

Normalmente desayuno con Driver.
Todos los días.
...
Desde hace un tiempo le observo que está muy inquieto, nerviosillo, espectante.

Al levantarme he encontrado una nota encima de la mesa.

"Me voy a América".

No dice ni cuanto tiempo, ni siquiera si piensa volver. Creo que necesita buscar algo. No estoy seguro.

Yo me he quedado triste y por eso te he pedido una canción con violines.Gracias por ponerla.

Al lado de la nota de despedida, me ha dejado un cuento.

Espero que tenga suerte en sus nuevas aventuras.

A mí me ha roto el corazón.

Os dejo su cuento.

AMÉRICA

América es un continente muy femenino. Tiene dos as, como casa, como mamá. La primera a es alta y picuda, como el Aconcagua. La segunda a es plana y redonda, como las curvas del Orinoco.

Esta historia es para una mamá, que tiene una casa en América. Dos as.

Aquél es el continente de las enormes distancias y de los grandes amores. Tenemos muchas cosas bonitas; las altas cordilleras andinas, los cóndores con sus impresionantes envergaduras, las extensas selvas amazónicas, los ríos más caudalosos del mundo, infinitos altiplanos, interminables pampas, caudalosas cataratas, rápidos jaguares, loros multicolores, lentos perezosos, peligrosas pirañas….

Dos océanos, miles de kilómetros de costas, un cercano y gélido continente helado….

Cuando Dios hizo el edén, pensó en América.

Enormes distancias y grandes amores.

Esos amores americanos que, para perdurar han de remontar varias veces el Amazonas, sobrevivir a los intensos aguaceros, escalar las potentes cataratas de la vida.

Esta historia es un encargo de una mujer, que tiene una mamá, que a su vez tiene un papá.

Un papá llamado Raúl.

Este señor tuvo un restaurante, fue taxista y además camionero. Pero camionero de los de verdad.
Actualmente los camioneros trabajan en cómodas cabinas, equipadas con g.p.s., tacómetro, airbag, servofreno….Antes la cosa era diferente, muy diferente.

Aquellos eran camioneros americanos, sabían orientarse por la derrota del sol y de las estrellas, eran auténticos mecánicos de la improvisación, recauchutadores de las rutas, amantes de la libertad, aventureros del Puerto de Buenos Aires, pioneros de los caminos imposibles.

Camioneros, camioneros de verdad.

Cuando remontaban las interminables pendientes, de sus motores surgía la música de un joven continente. Si abrías el capó de una de aquellas máquinas, se podía oir “La conquista del paraíso” de Vángelis, atronando los valles, elevándose a los cielos eternos, acompasando las curvas del altiplano. Era el sonido de la conquista de la gloria eterna.

Aquellos hombres se asemejaban a los conquistadores, aventureros, gente brava, la que abre los caminos al amanecer.

Surcaban las rutas imposibles, rompían las leyes de la mecánica, apuraban la resistencia de los aceros. Hombres en el límite de lo imposible.

Y luego, al llegar a casa, le cantaban a sus hijos las melodías que habían tatareado durante la jornada:
“Había una pastora, laralá-laralito, había una pastora que hacía su quesito. El gatito la miraba, laralá-laralito, el gatito la miraba con ojos golositos. Y la pastora le decía, lalará-laralito y la pastora le decía, no me comas el quesito. Y el gatito lo comió laralá-laralito y el gatito lo comió y la pastora se enojó.”


Cada vez que nombro América, mi cuerpo se mueve al ritmo de la bossa-nova, siento los timbales llenando con poderío mis oídos, si miro para arriba mi cara se empapa con las lluvias tropicales, huelo la esencia del mate, veo árboles que lloran caucho, me refresco con una caipiriña, bailo un tango y después una samba, conduzco miles de kilómetros por la autopista panamericana, observo mudo el Perito Moreno, las cataratas de Iguazú, las cumbres andinas, los iceberg flotando en el Atlántico sur, el vuelo del cóndor, los verdes de la selva amazónica.

Veo gentes, muchas gentes que llegaron al joven continente a principio del siglo XX. Gallegos huyendo de la miseria, italianos que dejaban atrás el queso y la mafia de sus tierras, portugueses que hablaban en una lengua cantada, alemanes en busca del wolframio para fabricar bombillas, norteamericanos buscando fruta y petróleo, poetas rastreando la inspiración, literatos encontrando al fin un mundo donde la magia nace cada día, conquistadores, sacerdotes, buscavidas, reos huidos en barcos mercantes, grumetes de la aventura, amantes despechados, comerciantes con ojos verdes, bellas viudas, jóvenes promesas, fuertes adolescentes, sabios ancianos…..

En cada rincón de este continente hay un puma esperándote para robarte el corazón.

………………………………………………………………………………………….

Y de punta a punta del continente, los camioneros transportan las mercaderías de la tierra brava.

Madera, congelados, cemento, fruta, combustible…; todo lo que necesitamos.

Y de punta a punta del continente, los camioneros enamorando cada día a sus familias.
Canciones de cuna, besos y regalos, sonrisas francas, abrazos firmes.

Esta gente brava es gente educada. Señores de la carretera que ayudan al que sufrió un pinchazo, que montan en su cabina a algún viajante perdido, que avisan con sus ráfagas luminosas para advertir de algún peligro.

Esta gente brava educa bien a sus hijos. Les dan la opción de estudiar. Les enseñan principios sólidos. Les marcan los surcos del camino por donde sus hijos caminarán.

Gente aguerrida que hablan poco y bien. Nada de grandes discursos, más bien buenos ejemplos.

Si te encuentras en un apuro y encima se pone a llover en plan tropical, es bueno tener a uno de ellos cerca; pues pase lo que pase, pasará en buena compañía.

Gentes musicales, que cuando miran el horizonte sonríen y oyen los sonidos de la gloria, y quienes oyen estas esencias, son capaces de transmitirlas.

Cada vez que sueño con América, mi mente flota.

Veo un continente joven, donde en cada rincón hay un puma esperándote para robarte el corazón.

Un puma con rostro de camionero.



Atentamente. Driver.

Sunsi dijo...

Diego, ¿por qué se va Driver? ¿Qué le ha sucedido?. ¿Puedes convencerle para que se quede?. ¿Qué necesita? ¿Te enviará sus cuentos? ¿Podré leerlos yo también?

América...está muy lejos. No es fácil cruzar el charco. Dile que hay una canción que termina así: "que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos". Cuando te conteste, ¿podrás eplicármelo?.
Driner esel oasis de calma, de paz, de bondad que muchos necesitamos. Muchos soy yo.

Cuelgo una canción.