miércoles, 20 de enero de 2010

¿"Tempus fugit"? Otra versión.


"Hace algunos años tuve ocasión de comprar un hermoso reloj de pared. El relojero lo trajo a casa para instalarlo y lo hizo cuidadosa y acertadamente. Al terminar su tarea, lo miró con legítima satisfacción por el buen trabajo realizado y leyendo en voz alta el lema latino que ostentaba el reloj, Tempus fugit, me lo tradujo con cierta solemnidad: "Mide el tiempo". Sin duda, el experto relojero no era tan buen conocedor del latín como de su oficio, pero con aquella traducción estaba corrigiendo esa errónea percepción del tiempo como algo fugaz, que se escurre sin darnos cuenta como el agua entre los dedos. Los relojes miden el tiempo, no lo encadenan: el tiempo no huye en pos del segundero. Más bien, el tiempo es algo que se lleva dentro y que sólo es fugaz para quien no es capaz de prestar atención al presente, (...)" (Jaime Nubiola)



Tantos años con la frase en la boca y Don Jaime Nubiola cuestiona el "tópico" . Puestos a desmenuzar el asunto, de hecho el tiempo no puede huir ...nadie le persigue... ni siquiera es algo que podamos contabilizar con unos parámetros que no sean convencionales, arbitrarios.

Los antepasados de nuestros antepasados no vivían a golpe de reloj. Aprendieron a medir el tiempo para plantar y cosechar. Después llegaron los relojes de sol. Una pega. De noche y en días extremadamente nublados... a dos velas. Y más adelante, los de agua y arena. Fantásticos para el cómputo de las tareas, pero seguía faltando lo mismo: no indicaban la hora.

En Elogio de la lentitud  (Carl Honoré) se recoge cómo los monjes benedictinos, ya en el s.VI, se servían de relojes primitivos para hacer sonar las campanas que indicaban un cambio de tarea.

Toda esta introducción para exponer algo que me ronda. ¿El tiempo está al servicio de la tarea del hombre o el hombre al servicio del cronómetro del tiempo? En realidad... ¿qué es el tiempo? . San Agustín respodía: "Si nadie me lo pregunta lo sé, pero si deseara explicárselo a alguien que me lo preguntara está claro que no lo sé". Si el insigne filósofo no pudo... yo menos. Pero sí pienso que cada uno es consciente de sus tiempos. Y quizá la sincronización de los relojes, el minuto-para-todos fue el primer paso de la despersonalización de los quehaceres ordinarios del hombre. El hombre al servicio de la productividad, de la cantidad... en detrimento de la calidad.

Tal vez no sea el tiempo el que corra. Igual somos nosotros los que cabalgamos porque nos persiguen unos horarios implacables que miden nuestra efectividad.





22 comentarios:

Jaime Nubiola dijo...

Muchas gracias, Sunsi, por tu hermoso comentario.

Hay un dicho latino, "Horas non numero nisi serenas" que aparece con frecuencia en los relojes de sol y encierra mucha miga: Sólo cuento las horas serenas.

Afectuosamente,

Jaime

sarracena infiel dijo...

Ufsssssssss, entrada profunda.

Hoy, afectada por la idiocia, me es imposible decir nada adecuado, acertado o apropiado en tiempo presente, urgente, pendiente.

Anónimo dijo...

Hola primita,
a veces hay situaciones en las que vives algo intensamente, y no te das ni cuenta de que el tiempo te está empujando, de que está corriendo, y tú vas despacio, y luego, cuando lo mides en el reloj han pasado horas, y para tí han sido segundos...
Eulàlia.

Sunsi dijo...

Qué sorpresa tan agradable, Jaime. He leído muchos artículos tuyos que guardo para releerlos. Y los releo.

Muchas gracias por entrar y comentar. Aunque quede un poco cursi... es un honor. De verdad.

Un saludo afectuoso desde Tarraco

Sunsi dijo...

Sarracena... muy agotada tienes que estar. Descansa ... que eso es tiempo aprovechado. No te quepa duda.

Con Dios

Sunsi dijo...

Hola, Eulàlia ¿Te acuerdas de la filo de COU? Aristóteles decía que el movimiento -el cambio- es el paso de potencia a acto. ¿Puede ser que a mayor "movimiento", mayor sea también la sensación de fugacidad? A veces pienso que nuestro tiempo no coincide con el de lo demás. Que esa noción es personal e interna. Hay temporadas muy intensas quizá porque se efectúan en las personas muchos cambios. Y tienes una sensación de brevedad que, como tú dices, no encaja con lo que marca el reloj.

Perdona el tostón. Es que a mí me sucede lo mismo que has explicado en tu comentario.

Besos y gracias

Driver dijo...

Mi abuelo me regaló un reloj.
Ponía una inscripción en latín.
Me la tradujo.
"Todas duelen. La última te mata".
Se refería a las horas.
...
Nunca he olvidado esa traducción.
Así que trato de aprovechar el tiempo.
No quisiera irme sin haber hecho toda la magia posible.
Veo la vida como una sucesión de momentos mágicos, entre enormes extensiones de tiempo ocupado.
Por eso, mientras conduzco (que son muchas horas), dejo la mente volar hacia la magia; y cuando esos vuelos se acumulan en mi cabeza, una vez que han cumplido la misión de hacer llevaderos los tiempos ocupados, escribo de un tirón.

Es mi truco, y estoy tan acostumbrado a él, que ni lo pienso.

Esto me hace engañar al tiempo.

Por eso las personas que me rodean me ven como un despistado.

Porque realmente estoy en otro sitio.

Donde el tiempo lo manejas tú.

Es como una doble vida, la real y la imaginaria.

Es algo peligroso, pero me da momentos de gran felicidad.

Sunsi dijo...

Inquilino... te falta algo que no has dicho. Tú vives más. Vives las hora de Diego, las de Driver y las que le robas al sueño. Y éstas, que las dedicas a escribir, son historias con tiempo ficticio. Ve sumando. Y si , encima lo aprovechas, ni te cuento.

Larga vida, camarada. Tú sí sabes...

lolo dijo...

Uy, qué tarde se me ha hecho...

La sensación de la arena que se escapa entre los dedos dejó de preocuparme hace unos años; no me importa perder o ganar tiempo, el tiempo grande, la vida. "Los años pasan, sí, la vida no" Me impresiona sólo ver cómo pasa para mis hijos, y haber olvidado cómo fueron hace unos años...

Bueno, es parte de lo que se deja en manos del Dueño. Para El un minuto vale una vida y una vida se resume en un segundo.

Me ha gustado mucho la entrada, Sunsi.

Sunsi dijo...

Me parece... que... BINGO, lolo.

Tenemos ahora. Y ahora. Y ahora. Estamos siempre en presente. ¿Cómo se mide el presente? Depende de lo que te traes entre manos. Sobran los relojes. En un segundo se salva una vida. Son dos horas lo que dura una conversación con un hijo que está creciendo. Son seis horas las que estás velando a un enfermo por la noche. Es una hora lo que dura una clase para que el alumno entienda, cuatro o cinco lo que dura un juicio... Y todo es presente, un bloque de ahora.

"Reloj... no marques las horas"; contabiliza la tarea hecha y el deseo de que esté bien hecha.

Tal vez falta eso, lolo. No contabilizar... y dejar que el Dueño cuente la tarea y, muchas veces, el deseo.

Gracias por lo que escribes. Nuchas gracias.

Por cierto... lo de los ciudadanos... tela. Miras atrás y piensas ¿qué ha sucedido? ¿va a ser siempre así? (léase: adolescncia, paciencia)

Ana dijo...

Sunsi, mi abuelo era relojero. Me gustaba seguirle por toda su casa cuando le daba cuerda a los relojes, no soportaba ver relojes parados (antes, se paraban los relojes cuando fallecía alguien en la casa).
Eso debe de ser lo que no nos gusta del tiempo, hacia adonde nos lleva.
Él, que siempre fue relojero, ya no recuerda cómo se arregla un reloj, y ya no necesita reloj para ir a ninguna parte; se lo quitamos cuando se puso enfermito y nos pidió que se lo volviésemos a poner. Él sigue queriendo ser dueño de su tiempo. Su reloj marca 89 años y 15 días.

Modestino dijo...

Magníficas reflexiones. Corren tiempos en el que la gente va muy deprisa, y no se para a pensar, ni a contemplar, ni a comprender, ni a respetar, ni a querer.

Buen día¡¡¡¡

ana dijo...

El presente es un trozo de eternidad. Vivir en presente es ser eterno... pero no por ello es menos cierto que el tiempo discurre a nuestro lado imperceptiblemente...

... he ido reencontrando a mis amigos de universidad a través del facebook y ya lo creo que ha pasado el tiempo!
... quince años!!!

... así, como sin sentir, metidos en la rutina del día a día... un día detrás de otro... y ocurre así... en la rutina del presente el tiempo no existe... el presente es la negación del tiempo...

... pero nadie nos lo quita... pasaron quince años!!!
... y qué diferentes de entonces!!!

Qué regalos nos trae la vida con el reencuentro de quienes un día estuvieron en nuestro presente!... y ante esto sí que piensas...
... caray, pasaron quince años!!!... así... como si nada...

Para mí que el presente es un poco traicionero... jajajajaja.

Que paséis un día estupendo. Un besote Sunsi.


jajajaja

Sunsi dijo...

Ana. Un abuelo relojero... Cuántos relojes habrás visto en tu vida. Supongo que cuando te paras a mirar un reloj fijamente piensas: un día más o... un día menos. Es curioso que se empleen dos frases para la mima idea, ¿verdad?

Me ha enternecido lo que cuentas de tu abuelo. Toda la vida intentando que los relojes marquen la hora, que no se paren... y ahora no tiene noción delpaso del tiempo. Gracias por explicarlo.

Un abrazo, Ana

Sunsi dijo...

Hola, Modestino. Vamos deprisa... obligatoriamente muchas veces.

Creo que se empieza a tener conciencia de ello. El movimiento "slow", bastante extendido, lo demuestra. Y pienso que no es cierto aquello de que no tienes tiempo porque no quieres... y pude quien quiere... Los presentes de cada hombre y de cada mujer tienen distintos ritmos para pensar, contemplar, comprender, respetar, querer...

Un saludo

Sunsi dijo...

Anita diminuta... Sé sincera. ¿A quién se le nota más los quince años que han transcurrido? ... Yo tengo mi teoría. Igual coincidimos.

Un beso para ti.

D dijo...

¡¡¡A LOS HOMBRES!!!!

Pelo blanco.
Ojeras.
Panzudos.
Mirar cansino.
Conversación vacía.
Andares oleaginosos.
Cara de patata.

D dijo...

En cambio las mujeres atravesáis el tiempo cual velero transoceánico.

Potentes, henchidas por los vientos, con las curvas perfectamente dibujadas en la línea del horizonte, armónicas.

Velamen desplegado a los siete vientos, después de dar la vuelta al mundo.

Cascos brillantes, barnizados por las aguas de toda una vida.

Arboladura flexible, capaz de tensarse ante las grandes tormentas de Cabo de Hornos, o de ser tan flexibles y suaves como los juncos que atraviesan el río Amarillo.

Nadie se queda inmóvil cuando entráis en el puerto, a la vista de todos.

Todo un espectáculo veros.

Sunsi dijo...

Bingo, Driver.Pero te has dejado un "pequeño detalle", lo que más se ve... o no se ve. Piensa, piensa...

ana dijo...

Por lo general, y ahora que no nos oye... se les nota más el paso del tiempo a ellos. Todavía a ellos. No sé más adelante.

O están calvitos del todo y si no lo están, empiezan a estar blancos por las canas (nosotras nos cuidamos más en esto) y te cuesta reconocerlos... o si eran normalitos se han vuelto de todo interesantes... esto también lo he observado. Ellos o van a mejor o a peor. Nosotras de momento, salvo raras excepciones, nos mantenemos.

Esa es mi visión... jajajajaja.

Besos Sunsi.

Sunsi dijo...

Ahí, Ana. Cal-vi-tos. Que Driver no ha caído. Qué le vamos a hacer. La madre naturaleza...;)

Un beso

Sunsi dijo...

Driver. Prdona la descortesía. Gracias por los halagos a las mujeres. Digno de un caballero que conduce...¡un ferrari!

Saludos y gracias de nuevo, camarada.