domingo, 17 de enero de 2010

Tú, yo, nosotros.



Nos cruzamos, nos miramos... y se nos hace cuesta arriba detenernos.

Un esfuerzo por romper el hielo; otro más para crear un clima de confianza; más para encontrar algo agradable y decirlo; ... decirlo y esperar que diga. Y ya no digo ni dices. Decimos. Diez minutos o más que nos faltan para romper la urna de cristal que nos aísla ...Sin contaminación humana perdemos defensas. El corazón se nos arruga  y enfermamos.

Diez minutos para ti, con el viento de cara, para sentir que somos hombres apoyados en los hombres. Como un castillo de naipes que se ha cimentado en la honestidad y la certeza de que vivimos para vivir con los otros. No es un milagro que no se caiga.

Gracias, Jordi.

10 comentarios:

Marina dijo...

No quiero vivir en una urna de cristal...aunque tenga que recomponer mmi corazón cada día.
Precioso lo que dices.
Gracias por enlazarme.
Un abrazo.

sarracena infiel dijo...

Pues, fíjate hedbanna ran: vivimos en sitio en el que la gente (conocidos y así) es especialista en fijar la mirada en n punto indeterminado .... para no saludar..

Tal vez porque decir "buenos días" sea especialemnte costoso.

Claro que, también, hay un déficit de amabilidad y buena educación bastante generalizado.

Haced la prueba y fijaos: las personas camina, circulan, compran .... como si estuvieran solas.

Casi todo lo que en esta vida merece la pena, trae consigo aparejado un esfuerzo.

A veces, ese esfuerzo lo realizamos de buen grado; otras, la mayoría, en absoluto.

Y ese razonamiento se hace extensivo a familia próxima y extensa, a amigos, conocidos o relaciones esporádicas.

Claro que lo fácil es ... quedarnos en nuestra vida ¿o no?

Con Dios,

ana dijo...

LLegar al otro sólo nos sale con esfuerzo... bueno, al menos intentarlo... lo de llegar ya es otra cosa. Y ser generosos, otra cosa más complicada aún.

El nosotros es muy complejo, porque a veces se confunde con el ser igual. Y no... ese tú y ese yo son diferentes aunque sean un nosotros.

Un abrazo.

Sunsi dijo...

Hola, Marina... Gracias a ti por tu blog. Quizá la clave sea ésa: "no quiero". No quiero sobrevolar, deslizarme... Ésta es mi voluntad. Que nada deje de rozarme la piel.

Un abrazo desde Tarraco

Sunsi dijo...

Sarracena. Se puede probar ... ser un "peligro público" que se detiene.
-¿Qué hay? ¡Cuánto tiempo!
-No te había visto...

Todo el mundo va a su bola. ¿Quién rompe esta desagradable costumbre?

Yo me apunto. Ya te contaré los daños colaterles...

Con Dios, hedbana

Sunsi dijo...

A veces no, Ana. Hay gente con la que conectas enseguida y no sabes por qué. Es como instintivo.

Pero los otros, las personas habituales de nuestro día a día...eso es otra historia. Un pequeño esfuerzo es necesario... o un gran efuerzo cuando,, sí o sí la relación es constante.

Y si nos acercamos, muchas veces se desvanecen ideas preconcebidas.

Me pregunto por qué sólo decimos "nosotros" a todas horas cuando existe una catástrofe que convulsiona el Planeta. Hay tragedias personales y silenciosas. Y no nos enteramos porque no nos paramos.

Bsssssssss, Anita

sarracena infiel dijo...

Pues la verdad, no se si apuntarme ..... ¿margaritas a los puercos?

Uhhhmmmmmmm, no, definitivamente.

Corolario:

¿Quién es la margarita y quién el puerco?

ana dijo...

Hombre Sarracena.... la margarita, la margarita...

... SIEMPRE TÚ!!!

Sólo faltaría!!!!!!!!!!!!!!!!


arrrrggggggmmmmhfjididiizzzzzzzz!!!

lolo dijo...

Entro y os leo hablando de margaritas y de puercos...no sé, yo no había entendido así el post. De todas formas...estoy en absoluto desacuerdo. Hala.

Sunsi dijo...

lolo... Eres testigo de que pasan de mí. ¿Has visto? Derivan... Y la culpa es de Sarracena. Acabo de estar en su casa. Látima que no la conozcas. En el fondo es buena... Pero lo suyo es la contra.

Y sí, Anita, ella...la más bella... es la margarita. Y la mejor anfitriona.

Besos a la tres.