martes, 12 de enero de 2010

De noche


Llega la noche y como todos los días se nos va el día. Los minutos, los segundos, van absorbiendo la luz y caminamos a tientas. Desaparecen los árboles, los arbustos. Las calles se confunden con las aceras. En los portales cuelgan luces amarillas. Es la noche que ha escondido al sol para salpicar el cielo de luces sueltas que forman los dibujos que cada uno quiera inventar. Es de noche y hace frío, porque la luna no calienta y los animales se refugian en sus guaridas. Y los hombres, en sus casas, con la luz eléctrica encendida.

Desde las cocinas del barrio se escucha, rítmico, el ruido de los tenedores que chocan contra el plato y huele a tortilla y a sopa. La noche es el momento que sabe a cenas rápidas. Mamá llama a los niños. “Manuel… ¡basta ya de ordenador! ¡María, que mañana no te levantarás ni con una jarra de agua fría!”. Se oye la verborrea del televisor que da las noticias, que anuncia un detergente, que nos avanza una nueva serie de profesores y alumnos, de médicos y hospitales, de crímenes sin resolver… Manuel da la tabarra porque mañana quiere ver justo esa serie que no le gusta a mamá. “Eso no son chicos normales. La gente normal no hace esas cosas”. Pero Manuel no sabe dónde meterse cuando todos comentan el episodio de la semana y él se hace el tonto. Asiente como si lo hubiera visto aunque no pueda opinar.

Por la noche la gente está cansada de hacer mucho o de no hacer nada. El más vago de la casa se ha tumbado en el sofá. Ha pillado unas cuantas mantas y sería necesaria una grúa para sacarlo de tanto peso como lleva encima. Porque las mantas pesan. Las ligeras valen mucho más dinero. A veces el teléfono suena y a nadie le apetece cogerlo porque no son horas. Manuel se hace el sueco y María acaba por desconectarlo. A veces quedan asuntos pendientes, ejercicios sin acabar, exámenes que hay que rematar… Y “no son horas” dice el jefe de la república, que casi siempre llega tarde porque los clientes no tienen prisa.

A las once se echa el cerrojo. Chic-chac...¡casa! Empieza otra guerra.  Son un clásico las peleas en la cola del ordenador – “y dale con el cacharro”- porque, a pesar de las advertencias de mamá, la insistencia lleva pilas “Duracell”. A veces, las discusiones empiezan porque no todo el mundo quiere ver el fútbol. De cuando en cuando hay lío porque el que se acuesta antes no puede dormir. La música de la habitación que da justo a la pared de la vivienda de al lado se pasa de decibelios. Y no queda otro remedio que aporrar la pared. Ni por ésas. El vecino del 5º B sestea de día y parece que de noche resucita. "Nini", le llaman en el bloque. Ni estudia ni trabaja… Y María añade: ni deja estudiar ni trabajar… ni siquiera descansar. Muchas veces acaba pagando los platos rotos Merceditas, la abuela de los del 6º, que padece insomnio y le da por escuchar la radio mientras se balancea en una mecedora más vieja que ella. Y, como todo lo antiguo, chirria. Y chirría justo encima de mi dormitorio que ya es mala suerte.

Me voy a acostar. Siempre me tapo hasta la nariz, me da más seguridad. La noche es oscura y la oscuridad no me gusta. En la cama, estoy solo con el silencio y mis pensamientos. Repaso algunas escenas del día y a veces me ponen triste. Es un día que ha pasado, que no volveré a repetir, pero que tampoco puedo borrar. A veces el pensamiento me obliga a pensar y me doy cuenta de que no se puede dejar la mente en blanco, entonces recurro al Ipod. Poco a poco me voy relajando, hasta que llega el momento en el que dejo el pensamiento para entrar en el mundo de los sueños.

Y los sueños a veces se anticipan en el tiempo. Se envalentonan y quieren llamarse pesadillas.  La mecedora, el Nini... los ruidos nocturnos se agitan, se achatan, adelgazan y se acurrucan en la almohada. Quita, quita... Mañana será otro día... si Dios quiere.



36 comentarios:

Diego dijo...

Llegas a las mil y monas, demasiado tarde.
Las fuerzas justitas para cenar.
Y ni ganas te quedan.
Las niñas pegadas al televisor, parecen dos lapas soldadas al casco de un petrolero.
Revisar los deberes, mirar el correo, intentar charlar en la cena, recoger, respirar.
Lo mejor, acostar a las infantas.
Hablar un rato de la jornada escolar.
Donde las nubes de terciopelo acarician a una hembra que aprende.
"¿Qué has aprendido hoy?"
"Nada, me caí en el recreo y me dolía la rodilla".
"¿Cuál, la derecha o la izquierda?"
"¿Tu derecha o mi izquierda".
"¿Ésta o ésa?"

Me mira socarrona, y sin mover una pestaña, con cara de póker, me torea:
"Aquella".
...
Dormidas las infantas reales, me permito perder el conocimiento.
Derrumbamiento general ante el mar de algodón y el colchón Flex.
Plum.
...
Intento relajarme, imposible.
No somos máquinas.
Si vas a ciento treinta durante todo el día, aunque pegues un frenazo en seco, el carburador sigue caliente.
...
Relájate, chico.
...
Cierras los ojos y lo ves.
Es el Transiberiano.
Un tren ruso que partiendo de Vladivoskov, llegará a Moscú en seis días.
Tras cortar todos los meridianos con los que se cruce.
Estás en el vagón. Caliente.
Te asomas por el ventanuco.
Luciérnagas sobre un lago.
Atravesando Siberia.
...
De noche.

ana dijo...

En esa hora del límite entre la vigilia y el sueño se producen una serie de sinapsis que yo llamaría inteligentes y emocionales; sabias. De repente lo que no sabías cómo solucionar, va teniendo salida... posibilidad. Lo que no recordabas aparece nítidamente. En ese momento mágico en que no estás ni despierto ni dormido, y sin embargo se siente con tanta claridad. ES infinitamente relajante dejarse caer en el abismo del sueño... pocas cosas lo superan.

ana dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=-SZR6pde4E4

ana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ana dijo...

Bueno... es interesante... por si os apetece. Tu entrada me recordó este programa.

lolo dijo...

Me ha gustado mucho cómo lo escribes, Sunsi. Tan real.

Hace tiempo que llego al final del día sin demasiado balance. Procuro no hacerlo. Al contrario que Ana, nunca hago caso de esas clarividencias al borde del sueño. Es verdad que a veces vienen en oleada las soluciones pero las dejo quietas, allí en el fondo. Resuelvo de día siempre.

Alguien me enseñó a pensar cuando aún soy consciente, justo antes de dormir, en cinco cosas durante el día por las que dar gracias. Cinco.

Y después, la radio. Y notar cómo el cuerpo se va relajando y descansa, y al final, si quiere, el sueño...ummm

Sunsi dijo...

Diego, el jefe de la república que no puede llegar antes a casa... Y crees que has terminado la jornada. Más bien te haces la ilusión de que la has terminado porque sabes perfectamente que en cuanto atravieses el umbral empieza la última batalla del día.

Nunca he probado la idea del Transiberiano... Lo que a ti no se te ocurra, camarada...

Sunsi dijo...

Buf, Ana...Yo a esas horas no soy persona. Se me apelotonan en la cabeza la notita que hay que firmar, el recado "urgente -urgente" que tengo que anotar, la última sonada de Chus, la nueca "angustia" de Carlos, los turnos de cena, elpolo de deporte que Blanca no encuentra... Y unallamada y "que se me ha olvidado hacer un ejerciciooooo". mpiezo a sudar como un pollo (ya sabes...la edad) y me metería debajo de la cama con unos buenos tapones. Reconozco que no coordino. Menos mal que ya lo saben y también saben que tengo momentos mejores.

Bssssssssssssssss

Sunsi dijo...

Lolo... ídem. Hace unos años resistía más, pero también es cierto que los cuatro eran más pequeños y llevaba a rajatabla aquello de baños, cenas y a dormir.Todos iban al cole con uniforme y no había crisis de vestuario. No existían los ordenadores, luego tampoco la tentación del messenger. Por la noche no había ni una serie adecuada para su edad. Tampoco había novias que llamasen ni turnos de teléfono para llamarlas. De móviles ni hablar... sólo los usaban los ejecutivos.

Qué añoranza de ese orden y ese silencio. Anda que parezco una abueleta, hija.

Como ya le he dicho a Ana, por la noche no coordino. También suelo hacer un balance...cortito. Pero últimamente estoy más lúcida por la mañana. ¿¿¿Será la edad???

(El lunes 18 cumplo un año más. Me falta poquísimo para cambiar de número...)

Sunsi dijo...

Driver... Se me olvidaba decirte que mi colchón no es Flex. Tiene un nombre gracioso: Los Merinos. Pillamos una oferta y no sabes lo bien que va. No sé si será verdad, pero nos dijeron que antes sólo los suministraban en los hospitales.

Mmmmmmmmmmmmmmmm

sarracena infiel dijo...

Anda que .... yo, el balance, lo hago en la ducha; por la mañana; aprovecho para pensar, concluir, organizar, meditar e, incluso, "sarrazanear".

Por la noche o salgo, por ahí y ya ... o, en otro caso, directo la catatonia, vía serie tv chorras, que relaja mucho.

El resto de meditaciones, para vostros, hedbannos, profundos, doctos, poéticos, éticos, peludos, palancancudos ........

Je, je ...



Ay, hedbanna, rana, algodonosa y pelín mayor ..... mpppfffrrrrrrrrr

Driver dijo...

¡Ahy!, ¡si los colchomnes hablaran!
Pasamos un tercio de nuestra vida en ellos. Y allí pasa de todo.
Desde nacer (que se lo pregunten a las abuelas), hasta despedirse del todo.
Y entre lo uno y lo otro...
Toda una vida de aprendizaje, susurros, lamentos y alegrías.
...
Concreto y conciso.
Siguiendo las precisas instrucciones de Sarri ta Montiel.

lolo dijo...

Por eso no lo entiendo: "sarrazanear" tiene sentido, pero "sarrizanear", no.

D dijo...

Veamos la sutil diferencia.
Sarrazanear, es el verbo que indica la predisposición de ánimo para arremeter desde una óptica miliciana, contra aquellas aptitudes inútiles por experiencia.

Sarrizanear, es el verbo que indica la predisposición de ánimo para arremeter desde una óptica miliciana, contra aquellas actitudes inútiles por experiencia.

La diferencia es tan sutil(una simple letra), que me costará toda una vida diferenciarlo con claridad.

Por eso me gusta.
...
Lolo, cualquier duda o aclaración, ya sabes.
A tu servicio.

Antonio Azuaga dijo...

Precisa narración de cualquier día. Añadiría “preciosa” si no fuera porque quiero evitar embalajes de retórico. Lo mejor, para mí, es su grandeza de ser “cualquier día”; ése que no volverás “a repetir”. Ya sabes lo que quiero decir: ese día, con su luna gélida, su olor de vecindad, su discusión, su remoloneo, su inquietud, su preocupación, su cansancio y su pesadilla, es único, irrepetible. Una tesela que adquiere brillo cuando el tiempo levanta la niebla de su inmediatez. Luego, descubrimos el mosaico.

Bella entrada.

Un saludo “cordial”.

Sunsi dijo...

Sarracena... siempre he envidiado tu capacidad de síntesis. Creo que incluso te lo he dicho. A mí la ducha no me da para tanto... Y la noche la prefiero en casita, salvo honrosas excepciones y si la compañía es tan grata como la de Capitán y la tuya. Será que ya soy un pelín mayor...

Antes de que me casques los 50, aviso que cumplo 49. Rozando... pero todavía no. Sigo con la misma decena que tú. Por si acaso empezamos con la cantinela "Yo soy joven" ..."Pues yo más..." Que nos conocemos, hedbana.

Con Dios...

Estoy entrada de la faena ...

D dijo...

¿Faena?
¡JA!
La gente útil tiene más de una meta, más de una oportunidad.
Son caballos salvajes.
Relinchan libres.

sarracena infiel dijo...

Je, je ... es que na ducha, bien administrada, cunde, hedbanna, cunde ....


En cuanto a la faena, supongo que hablamos de osaposa y BCN ¿no?

Si es tal, no problemo - to lo joro.

a) Planteamiento: ni las cosas ni las personas son siempre como parecen.

b) Nudo: conviene aprender a mirar, para ver las cosas y las personas, tal cual son.

c) Desenlace: vivimos a un golpe de tren; es incómodo y cansado para la susodicha, que está aprendiendo a ... vivir.


Petición: díle a SS que no he podido ir a BCN, acabé (más o menos) a las 16.30. Mmmmpppppfffff.

D dijo...

No es por entrometerme.
Pero si hay que asesinar a alguien...
Cortar alguna cabeza...
Asestar un golpe certero...
Cercenar algún cuello...
Magullar alguna cadera...
Escanciar aceite hirviendo por la espalda de alguién...

sarracena infiel dijo...

Quita, quita que luego te pillan y ......

D dijo...

...y que me quiten lo bailao.

sarracena infiel dijo...

Eso ...

Sunsi dijo...

Gracias, Antonio. Una de las cosas que te he leído y me caló es que lo verdadero es bello. Cuando estás en el fragor de la batalla no ves nada. Pasa después. Re-pasas. Todo duerme. Y, a pesar de todo, agradecido porque existe y lo tienes y lo vives , sonríes. La belleza de lo cotidiano. Fugaz... Irrepetible.

Gracias de nuevo.

Un saludo nocturno y "cordial"

Sunsi dijo...

No mates a nadie , Driver... Creo -mejor lo sabe Sarracena- que no vale la pena jugársela... en esta ocasión.

Recuerdo, Pepa, una conversación. La última frase: "No puedo dejarla colgada" Ésta es la diferencia. Y eso la honra... a ella y a sus progenitores, que son los que le han enseñado cómo merecen ser tratadas las personas. Tal vez sirva de lección. Dolorosa lección cuando se te cae una venda de los ojos y te bajas del guindo. Y, al final, sabes que los mundos de Yuppie no existen.

Me ha dolido, hedbana. Quiero mucho a Katt.

Con Dios.

Le paso el recado a S.S. ¿Almorzaste o merendaste directamente? Te veo en la pasarela Cibeles...

Modestino dijo...

La noche .... tiene sus encantos, para muchos es el momento ideal y el noctambulismo se ha convertido en hobby, en costumbre.

Hay quien trabaja mejor de noche, escribe mejor de noche, piensa más a esas horas.

Pero también la noche es momento en el que pueden brotar la angustia, la tristeza, el agobio .... hay noches muy duras.

Sunsi dijo...

Es cierto, Modestino. Y eso ya empiezas a intuirlo en la época de estudiante. Los que se quedan hasta las tantas y los que prefieren pegarse el madrugón. Yo recuerdo que me levantaba cuando todos aún roncaban. Me pegaba una ducha fría y un tazón de café. Con el cuerpo y la mente más o menos descansados me entraban mejor los apuntes.

La noche... Cuando llevas algo a cuestas, se agranda, se ve todo mucho más negro. Me ha costado aprender que por la noche mejor no dar vueltas a las preocupaciones y, mucho menos, tomar decisiones.

Un saludo desde Tarraco

Montse Viver dijo...

Sunsi, que estupenda entrada que además ha dado, y valga la redundancia, entrada a unos comentarios muy oportunos. El enlace que Ana propone, es muy adecuado y muy esclarecedor al respecto. Gracias por tu sensibilidad que propicia la reflexión y el autoconocimiento.

Un abrazo,

Montse

Sunsi dijo...

Hola, Montse. Cuánto tiempo... No he podido ver el vídeo que indica Ana. Salen unas letras que interpreto que significan error de "algo". Vete a saber. Lo intentaré de nuevo.

Eres tan amable, Montse... Quería embellecer un poco el ambientillo de la noche en una hogar de familia más o menos numerosa. Aunque a veces carga, no deja de tener su encanto. Sobre todo cuando ya se han idos todos a dormir ):

Un beso, paisana

lolo dijo...

Hablando de tortillas, ese repiqueteo del tenedor contra el plato al batir el huevo...ese ruidito me lleva a mí mucho más lejos, a mi infancia. Recuerdo a mi madre haciendo tortillas francesas una y otra y otra hasta siete en fila y yo pensaba que nunca sería capaz de hacerlo. Me parecía aburridísimo...

Una amiga inventó el croquetón, el albondigón, y alguna vez quise emularla con el tortillón pero claro... no es lo mismo.
Las de mi madre eran preciosas, preciosas, casi iguales todas y el tortillón se parece más a un rancho.

Conclusión, el tortillón es cutre. La tortilla un ruido, un sabor y una belleza casera inigualable.

Driver presenta a Ana a Lolo dijo...

Lolo, este texto es de mi socia literata, Ana.
Está aquí, donde la Sunsi.
Por algún lado.

MI MUNDO ENTERO, POR UNA TORTILLA.

"A eso de las cuatro de la tarde, con el sol entrando a raudales por la ventana de la cocina, empezaba el momento mágico. Así era. Así es hoy en el recuerdo.




La casa toda permanece en recogimiento. El silencio de la siesta lo cubre todo. Es hora también de lectura para el que no duerma, y de tejer. Eran las cosas que podías hacer a las cuatro de la tarde para no romper el silencio de lo que comienza con aroma de eternidad; hora de siesta, hora de lectura… hora de punto… y de fondo el ruido leve de un plato, los pasos de mamá en la cocina, casi podías sentir el ruido al rasgar las patatas, saber que estaba ahí, con su silencio.




Recuerdo siempre a mi madre en la cocina, con el sol de la tarde a su mismo ladito, allí, en el silencio de su presencia. Me gustaba asomar entonces por la cocina, sin la intención de hacer nada más que ver su figura ligeramente encorvada sobre la trébede de la cocina, pelando patatas, cortando patatas… tiene unas manos preciosas. Su silencio era de eternidad. Estaba ausente, y sus manos delgadas, seguían el ritmo de las cosas que se hacen siempre con infinito cariño. Y yo me preguntaba en qué lugar de su vida descansaría su mirada, en qué lugar de su infancia, en qué momento se había parado su silencio. Yo pensaba entonces en mi abuela Ana, la imaginaba.Luego volvía a mi libro, o a mi madeja de punto… y me encantaba sentir el batir de huevos.


Era como un tamborileo en toda la casa, como un eco corto, vibrante. Para entonces el olor a tortilla lo cubría todo. Y de repente te dabas cuenta del silencio. La presencia de mi madre siempre ha sido de silencio: sólo en instantes muy fugaces, si estabas atenta, podías captar que su presencia es de infancia, de ruido de infancia. A veces creí ver toda su niñez en su mirada, justo en ese momento de la tarde en que ella elegía para hacer la tortilla, no sé si era la tarde, el silencio, el sol o las patatas, pero sé que era entonces cuando mi madre volvía a ser hija.


Luego… allí quedaba la tortilla esperando la hora de la cena, plantada en la cocina, amarilla como un sol, redondota. La cena estaba preparada. Le eternidad se había hecho tortilla.Cada vez que preparo una tortilla, no puedo evitar el recuerdo de mi madre, de todo su silencio, de toda su alma de infancia. Y soy consciente de que llegará un día en que daré todo mi mundo… todo lo que tengo… por una de aquellas tortillas… por verla esperar en mi cocina, la hora de la cena."




(Ana)

Sunsi dijo...

Lolo... si supieras lo inventos que yo he ideado para que la tortilla no fuera eso: de una en una... Tan bien hechas las de mi madre y las de mi suegra... redonditas, de exposición.

Ferrán Adrià tiene una receta ¡fantástica! Sofríes la cebolla mientras las patatas fritas de bolsa se reblandecen con el huevo. Primero hay que aplastarlas hasta que se vuelven migas. Cuando la cebolla ya está lista la incorporas al bol. Y a la paella...

Rico, rico. Y rápido. Les encanta. Receta típica de quien no le gusta pasarse horas en la cocina. Si lo pruebas, ya me dirás.

Bssssssssssss

Sunsi dijo...

Driver. Es que Ana le saca jugo poético hasta en la tortilla. Recuerdo este texto. Precioso... como la que lo escribe.
Gracias camatada-inquilino.

ana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ana dijo...

Vaya... aquí la presencia de mi madre. Gracias Driver... por traerla a colación. Oye... que me he emocionado y todo...

Cierra los ojos... Sarracena... ainsssssssss.... pobrecica mía! (que dirían en navarro... jajajaj)

lolo dijo...

Buah!!!! Qué bonito el relato de Ana y la tortilla de su madre, "amarilla como un sol, redondota...", me ha puesto los pelos de punta el final...Ana, hija, qué final...

Gracias por traerlo, Driver. Tú debes tener el catálogo pelín organizado, eh?


Sí, Sunsi, conocía la receta de Adriá??, y les gusta mucho y es fácil...pero después de esas tortillas francesas que recordamos y de la de patatas de Ana, qué quieres, es como si fuera un timo, claro que siempre nos quedará la cebolla...

Sunsi dijo...

Un bonito detalle ...Gentileza del caballero Driver, Ana.