sábado, 27 de diciembre de 2008

Y San Esteban.

Ayer fue de nuevo Navidad en casa de los "Cachos". El tercer año sin el abuelo. La abuelita está muy mayor, con pocas fuerzas, con mucha añoranza... Un propósito en la mente de todos. Como si estuviera el abuelo. A echar el resto. Echar el resto es estar pendiente de lo que falta en la mesa; adelantarse a sacar platos antes de que lo haga el que está más cansado... aunque se coma casi de pie; aplaudir el menú cuidado, riquísimo... Echar el resto llenando mucho.
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El brindis del abuelo le toca ahora al hijo mayor, a Antonio jr. "Que seáis buenos". El segundo, mi marido, repitió carne para sorpresa de la abuela, que sabe que no le va demasiado ... nunca ha sido carnívoro. Y la abuela contenta. Jorge, que es como el Guadiana, que está y no está para que todo esté a punto. No se sabe bien cómo, a pesar de la multitud, unos ángeles despejaban la mesa en un fly, otros servían, otros cortaban turrón... poco ruido y muchas nueces. Ningún enano se rajó y todos recitaron su poesía. Políglotas ellos: en catalán, en castellano, en inglés... Y el aspirante a actor , el nieto mayor, pasó de cortes y recitó un monólogo de Neruda. El palco en silencio. Jose se trajo la guitarra y fotocopió villancicos. Un detalle importante para que podamos cantar todos. Y todos es un milagro porque hay de todo y de todas las edades. Yo rememoré viejos tiempos con la pandereta. Creo que le di demasiado porque el brazo izquierdo lo tengo como si me hubiera arañado un gato. Santa Nit, El tamborilero, Los peces en el río. De los villancicos a canciones de tuna. Y un par que bailaban los abuelos en tiempos mozos. Segundas voces... las niñas y Jose, que se les da bien.
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Regalos y el regalo. La foto de todos los nietos para la abuelita. "El abuelo estará contento". Lo repitió muchas veces.
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Tal vez alguno se pueda preguntar por qué sale muchas veces el abuelo en este blog. Es fácil de sentir y difícil de explicar. A veces hay personas que llenan mucho sin pretenderlo, que abarcan mucho sin que se note en exceso, que están en todos los detalles como si fuera algo normal. Y el día que Dios se los lleva para que descansen, los que se quedan... se quedan además huérfanos de su presencia. Ha costado tres Navidades conseguir paliarla un poco y rellenar todos los huecos que ha dejado en el corazón de la abuela. Ha costado orar junto al pesebre y contemplar la pobreza del Niño y aplicar esa pobreza a otras pobrezas que no son materiales. Y caes que al Niño lo que le interesa es el regalo que más cuesta: dejar en la cueva nuestra energía, nuestras ganas, nuestro cansancio, nuestra sonrisa a pesar de los pesares.
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La abuelita ayer fue feliz. Y el abuelo más.

10 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Muy bonito, Sunsi. Qúé alegría poder cantar juntos, qué gusto que todo el mundo estuviera así. Me alegro un montón, hedbana.

Canelones?

Sunsi dijo...

Máster... Consomé, langostinos a la no sé qué pero riquísimos, redondo de carne con setas ¡y turrón!. El vino no sé porque se sivió con decantador. El cava, "Juvé Camps", lo másssss...

Aunque lo mássss fue un ambiente que no recordaba en años.

Besos

pepa dijo...

Joé, que suerte; a mí lograron deprimirme ayer y llegar a casa con un sordo y monumental cabreo.

La parte buena fe que había puesto la mesa y Katt preparado la comida; y esperaron hasta las 16.00, con alegría y buen humor, no como yo.

Martín dijo...

Me alegro mucho por vosotros, estimula mucho vivir el ambiente familiar, se sale muy lleno por dentro.

Pepa, ánimo, que una sonrisa, aunque a veces cuesta mucho, cuánto se agredece, seguro que no eres tan gruñona.

Ahora a por la noche vieja y el Año Nuevo.

Venga que esto se acaba.

Martín dijo...

Ah, y felicidades a todos los Esteban.

Saludos

Sunsi dijo...

Pepa, ¿estabas de guardia ayer también? Porque ya es mala pata, hija.

Besiños a Katt

pepa dijo...

Atendí en el J. los del día anterior...................

Sunsi dijo...

Duro ser picapleitos..........

Anónimo dijo...

Más cornás da el hambre............

Sunsi dijo...

Eso por descontado, anónimo. El hambre, el frío, la soledad, la injusticia, el desempleo, la enfermedad, el dolor... Y fíjate que también...Bienaventurados.
Gracias por la enmienda. He tenido la oportunidad de recurrir al Evangelio. Curioso ser cristiano. Curiosas las Bienaventuranzas. Pero ahí están. Creérselas es vivir con un par.